Ante
el desafío de innovar (Expo
Rural Rafaela 2007)
La
inclemencia de un clima muy frío, ventoso y nublado
afectó los primeros cuatro días de la Expo
Rural. Si bien la entidad ruralista puso siempre un especial
empeño en brindar comodidades a quienes concurren
con sus animales, la jura a la intemperie y a primera hora
de la mañana, es un episodio que disfruta escaso
público y que se complica más aún cuando
el clima no ayuda. En este sentido, y teniendo en cuenta
la tradición de este concurso que se erige entre
los más importantes del país, hay opiniones
coincidentes de que la entidad ruralista debería
continuar mejorando todo el ámbito donde se desenvuelve
el concurso Holando. Y en ese ánimo de mejorar, primero
debería buscarse un consenso de ideas entre todos
los cabañeros que concurren. Seguramente que las
sugerencias que se recojan deberán plasmarse en un
proyecto de cambios de mediano y largo plazo. Si bien ha
sido remodelado el tradicional galpón de toros, no
todas las cabañas que concurren tienen las mismas
comodidades. La ausencia de algunos criadores que llegan
de lugares distantes, se asegura, obedece a la falta de
un espacio adecuado para sus animales y personal. No es
un dato menor si se pretende ponerle más jerarquía
a este acontecimiento.
Todo crecimiento sostenido tiene su punto de inflección.
Es posible que haya llegado el momento para la Sociedad
Rural de Rafaela de replantear no sólo el armado
físico de su exposición, sino que también
deberá generar nueva infraestructura, más
actual y ambiciosa, tendiente a brindar mayores comodidades
a sus expositores, primero, en ampliar la capacidad para
recibir más cabañas y animales Holando; segundo
dotar a la pista de nueva infraestructura (¿tal vez
una nueva tribuna multifuncional?) y adecuarla para que
asista más público y brindándole a
la jura los horarios y privilegios que se merece. La excelencia
alcanzada por la genética y la labor de quienes han
estado detrás de todo (los criadores) amerita un
mejor escenario y más show.
Si bien se reconocen las limitaciones de espacio en el predio,
es precisamente esta situación la que obliga a encarar
una reingeniería en todas las instalaciones útiles
y descartar las que no son funcionales o quedaron obsoletas.
Que serán necesarias inversiones, seguramente que
sí. Y como ya se dice, es entendible que se piense
en un proyecto a desarrollar en varios años. El debate
se ha instalado. Esto que se comenta ha sido un tema muy
recurrente durante los días en que se desarrolló
la reciente Expo Rural. El desafío está en
manos de los directivos. Ellos seguramente deben estar evaluando
cómo renovar las próximas ediciones de su
exposición que acaba de cumplir su centenario.
|