El
capital extranjero se está quedando con la crema
del negocio de la carne: en apenas tres años, las
empresas brasileñas JBS-Friboi y Marfrig compraron
siete frigoríficos exportadores, a los que más
recientemente se sumaron Quickfood y Best Beef.
Las estadounidenses Cargill y Tyson Foods desembarcaron
en otras tres plantas. En conjunto concentran el 15% de
la faena y el 40% de la Cuota Hilton, que representa los
mayores ingresos por tonelada exportada. En un sector altamente
atomizado como es el del procesamiento de carne, esos porcentajes
son suficientes para dominar el mercado.
Nuestro Agro (NA) – Ing. Lagrutta, ¿hasta qué
punto preocupa el nuevo escenario que plantea la extranjerización
de la industria frigorífica?
Carlos Lagrutta (CL) - Nos preocupa un poco la concentración
en determinadas firmas, muy fuertes y con mucho apoyo del
Estado brasileño. No me consta que todas las compras,
pero sí que algunas de ellas, fueron hechas con financiación
total del Estado brasileño. Nosotros para hacer una
inversión en la expansión de planta tenemos
que transpirar una enormidad y ni siquiera así lo
conseguimos. Allá les prestan plata hasta para que
vayan a comprar compañías del exterior. Como
política para Brasil me parece muy bien, pero nosotros
somos víctimas de eso porque en nuestro país
se está concentrando mucho el negocio en determinadas
firmas que son muy poderosas.
NA - ¿En qué aspectos esa concentración
puede ser perjudicial?
CL – Sucede que en Argentina no se está incentivando
la producción ganadera. Así, ante el potencial
problema de una falta de abastecimiento, no es lo mismo
competir contra frigoríficos de la misma magnitud
que el nuestro, que contra empresas que manejan volúmenes
de facturación mucho mayores. Ellos tienen mucho
más espaldas para todo. Pero si se cumplen las reglas
de juego, el mercado es el mismo para todos. Nosotros apuntamos
a una escala que nos permita competir perfectamente. Pero
este fenómeno nos preocupa y básicamente nos
preocupa que en el país pasen estas cosas, que los
empresarios nacionales, en lugar de estar creciendo dentro
del país, están dejando sus empresas en manos
de extranjeros para llevarse el dinero afuera.
Ellos
invierten, nosotros miramos
En un escenario mundial dominado desde hace varios años
por la aparición del "mal de la vaca loca"
en Canadá y Estados Unidos, los límites en
la capacidad productiva de Australia y Nueva Zelanda y la
baja producción de la Unión Europea -que a
partir de 2004 comenzó a ser importadora neta de
carne-, ni las restricciones a las exportaciones ni el control
de precios desalentaron a las firmas brasileñas y
estadounidenses.
Así, el Mercosur se posicionó como una de
las regiones con mayores posibilidades de desarrollo para
abastecer una demanda internacional creciente.
Hace diez años, Brasil tenía 120 millones
de cabezas y ahora suma 200 millones, que le sirvieron para
convertirse en el principal exportador mundial de carne.
Los nuevos actores de la industria a nivel nacional son
varios.
JBS-Friboi: es la nave insignia de la industria frigorífica
brasileña. Fue fundada en 1953 por José Batista
Sobrino. En septiembre de 2005 adquirió Swift Argentina
con un crédito del Bandes. En marzo de este año,
sus acciones comenzaron a cotizar en la Bolsa de Comercio
de San Pablo y en julio sorprendió al comprar la
compañía estadounidense Swift Foods. Así
se convirtió en la multinacional con mayor capacidad
de faena del mundo (47.100 cabezas por día). En Argentina
controla las dos plantas de Swift, ubicadas en Villa Gobernador
Gálvez y San José, el frigorífico Consignaciones
Rurales de Berazategui, una planta más en la localidad
bonaerense de Pontevedra y otra en Venado Tuerto.
Marfrig: el comprador de Quickfood es el otro jugador brasileño
con peso regional. En la Argentina se está expandiendo
rápidamente. En octubre del año pasado compró
Argentine Breeders & Packers, un frigorífico
exportador ubicado en la localidad santafesina de Hughes.
También tiene un acuerdo operativo con la planta
cordobesa Estancias del Sur, por el cual se apropia del
70% de su faena y hace diez días informó que
está negociando la adquisición de la totalidad
de la firma, a la que también está vinculada
la planta Rexcel. Su ingreso en Quickfood lo posiciona en
un lugar de liderazgo a nivel local, pues la compañía
se especializa en hamburguesas, salchichas, fiambres y tienen
el mayor porcentaje de Cuota Hilton, según el diario
Página/12.
Tyson Foods: es una firma estadounidense líder en
el mercado mundial de carnes, que factura 25.000 millones
de dólares por año. En febrero de 2001 compró
IBP (Iowa Beef Packers), el mayor procesador de carne vacuna
y cerdo de Estados Unidos. Desde entonces, encabeza la venta
de carne a los supermercados y restaurantes de comida rápida
de Estados Unidos, como McDonald’s y Burger King.
Hasta el momento, en Argentina sólo posee Exportaciones
Agroindustriales Argentinas (ex Carnes Pampeanas), pero
fuentes del mercado señalaron al matutino que Tyson
también está interesado en Gorina, una planta
exportadora que tiene asignadas 1.536 toneladas correspondientes
a la Cuota Hilton.
Cargill: es la cuarta multinacional que está pisando
fuerte en el mercado de la carne. En Argentina se la vincula
casi exclusivamente a la venta de cereales, pero en Estados
Unidos controla Excel Corporation, la número dos
de la industria frigorífica, detrás de Tyson
y por delante de Swift. En marzo de 2004 adquirió
el 50% del frigorífico local Finexcor, una de las
principales exportadoras de carnes enfriadas y congeladas
del país, con plantas en la localidad bonaerense
de Bernal y Nelson, provincia de Santa Fe. En junio de 2005
se quedó con la totalidad de la empresa y este año
ingresó como socio de Vicentín en el frigorífico
Friar.
Preocupación
Los productores también están preocupados
por la creciente concentración de la riqueza, ya
que temen que la industria intente comprar de manera cartelizada
para imponer precios más bajos.
Los antecedentes de los inversores alientan esa especulación.
En Brasil, por ejemplo, los frigoríficos están
siendo investigados por operar de manera cartelizada. Tyson
Foods tiene denuncias similares en EE.UU. y además
la firma fue acusada a mediados de los '90 por hacerle regalos
y financiar viajes del entonces secretario de Agricultura,
Mike Espy, para retrasar la implementación de normas
que la perjudicaban.
|