El
productor de leche puede expresar y hasta discutir su necesidad
de que le paguen un mayor precio por su producción,
cosa que le corresponde y es su derecho. No obstante esto,
la nueva generación de productores hoy está
discutiendo, además de los precios, las tendencias,
flujos de fondos, cómo cubrirse del riesgo natural
de la producción, asociaciones, protocolos, relaciones
entre costo de insumos y producción, disminución
de costos fijos, escala, facturación, etc.
En este contexto, ¿Está su asesor en condiciones
de discutir con Ud. la sostenibilidad económica de
la explotación? o ¿el flujo de fondos disponible?,
¿si descuenta o no la variación de las necesidades
operativas de fondos?, ¿la reinversión?, etc.
Estas son las discusiones que se vienen: ¿Está
todo su equipo preparado? o ¿Ud. ve que la economía
de la empresa transita solamente por aumentar el precio
del producto que vende? ¿Cómo discute e interpreta
la diferencia entre flujos de fondos disponibles y resultados
operativos? Parece un lenguaje extraño, pero es lo
que maneja la nueva generación de empresarios jóvenes
del campo. Algo similar a una industria.
Es decir, que la actividad hoy ha cambiado con respecto
al manejo de hace unos años atrás, y en estos
días se necesita que el productor hable, maneje y
entienda de qué se trata la "sostenibilidad
empresaria". Esto evita muchas situaciones no deseadas,
tanto al productor, como al estado.
Nuestro archivo de casi 10 años de datos (116 meses),
nos permite discutir algunas relaciones interesantes de
este sector productivo que sirven para comenzar a prepararse
en las discusiones por venir. Ejemplo; los litros de leche
necesarios para comprar una vaquillona de reemplazo en el
tambo. Esta relación parte de los datos publicados
mensualmente en la Revista Nuestro Agro y tomados del "Costo
Estándar de producción de leche". Los
precios de base se han tomado mensualmente del mercado que
opera en nuestra zona.
Vemos, en el Gráfico 1, que hay dos situaciones bien
marcadas; la primera desde mayo de 1998 a diciembre de 2001,
y la segunda desde allí hasta la actualidad. En el
primer período el promedio de litros de leche necesarios
para comprar una vaquillona de reemplazo en el tambo es
de 3.795,6 litros. En el segundo periodo este promedio se
eleva un 12% y llega a los 4.254,5 litros. En toda la serie
se observan tres picos bien marcados, que probablemente
se deban a condiciones propias del mercado, el primero se
produce en setiembre de 1998 en pleno período de
incertidumbre para el tambo, cuando los precios se caían
mes a mes. Este pico llegó a 7.222 litros. Luego,
ya en el periodo fuera de la paridad del peso con el dólar
se observa un pico de 6.988 litros en abril de 2005, y otro
de 7.424 litros en abril de 2006. Al revés del primer
periodo, estas dos últimas máximas se dan
con situaciones en alza del precio por litro de leche.
Por otro lado, vemos que hay una alta correlación
entre precio del litro de leche y el precio de la vaquillona.
Esta correlación, con R2 = 85,24% es la más
alta comparada con las otras relaciones; por ejemplo: precio
del litro de leche y litros de leche/vaquillona o, ingreso
neto y litros de leche / vaquillona. Lo cual da para pensar
que el incentivo más importante que hace variar al
mercado de recambio del tambo es una variable primaria puesta
por la industria, y no otras cuestiones más elaboradas
propias del manejo de cada empresa y que tienen que ver
con la economía del negocio lechero.
Nuestros registros también nos permiten medir el
ingreso neto del tambo (Gráfico 2), medido como el
total del ingreso, menos el total de los gastos(*). Esto
es un construido a partir del costo calculado como "costo
estándar de producción del litro de leche",
y el precio del litro de leche pagado por la industria.
Como dato estadístico nos indica que hubo momentos
de ingreso neto negativo. Esto es, el resultado económico
decía que el costo era mayor al dinero percibido
por la venta del producto. Estas cifras negativas ocurrieron
en agosto de 1999, y también en enero, febrero, mayo,
y junio de 2002. Finalmente se observa que existen diferencias
en el ingreso neto medido a través del tiempo, que
se evidencian según la moneda que se tome para la
medición. Si es en pesos obtiene una tasa de crecimiento
en los 116 meses del 0,77% mensual, y si la medición
se efectúa en el mismo tiempo, pero en dólares
ocurre lo contrario; un decrecimiento, ya que la tasa es
negativa en 0,43% por mes.
Finalmente, en el flujo de "fondos disponibles"
(Gráfico 3) se ve claramente los distintos momentos
del negocio del tambo a lo largo de casi 10 años.
El sector marchó con ingresos magros desde mayo de
1998 hasta el final de 2001. En el 2002 aparecen cifras
negativas, que sin dudas, mucho tuvo que ver con la reacomodación
que sufrió el sector luego de la salida de la paridad
con el dólar. Posteriormente, desde el 2003 en adelante
ocurre un periodo de recomposición ascendente que
llega hasta la actualidad.
Cabe aclarar que el flujo de fondos disponibles que se observa
en el Gráfico 3 es obtenido luego de considerar el
aumento del capital de trabajo que ocurre en cada año,
y quizás sea ésta una de las variables de
mayor peso en el quebranto del 2002. Además de una
reinversión anual de 3,53% sobre patrimonio propio.
Esta reinversión es la que, a nuestro criterio, brinda
sostenibilidad al planteo, además de duplicar el
capital en 20 años.
Todo esto es lo que se observa hoy como tendencia. Por un
lado, una fuerte competencia por la tierra y, por otro,
producir cada vez más. Estos dos elementos determinan
que el sector agropecuario se profesionaliza cada vez más,
y cada vez más entran al sector nuevos actores con
mayor preparación profesional.
Comparación
Por sugerencia de uno de nuestros lectores, el Sr. Alberto
Venturini, quien nos aportó la idea de colocar el
costo del litro de leche simulando que no se tiene campo
propio y se alquila la totalidad de la superficie –111
ha. que tiene el costo estándar– al precio
de mercado. A continuación presentamos el Cuadro
1.
(*)Falta imputar el impuesto a las ganancias.
*migueve@arnet.com.ar
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