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la ambulancia a los terneros en serie
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La
historia de Luis María Barreiro es muy particular.
Luis María heredó el nombre, el apellido y la
profesión de su padre, "Pachún", un
médico rafaelino que marcó historia en la medicina
regional –donde fue un destacado profesional y, además,
fundó un sanatorio y fue pionero en varias instituciones
ligadas a los servicios médicos- y también en
la política, como figura referencial del peronismo
santafesino.
Cuando todavía no pensaba en el campo, Luis María
Barreiro (h) se graduó de médico y se especializó
en Emergentología y Accidentología con cursos
en el exterior, llegando a ser una autoridad reconocida nacionalmente
en esa especialidad. Fue un pionero en la modernización
de los servicios de asistencia en emergencias y atención
del trauma.
A principios de los '80 fundó en Rafaela el Centro
de Emergencias Médicas, uno de los primeros en su tipo
en el país. Durante la primera gestión de Carlos
Reutemann en la provincia fue puesto al frente de la Dirección
provincial de Emergencias y Accidentología. Todavía
en la actualidad conserva su participación en algunas
empresas vinculadas a esos servicios y es fuente de consulta
para profesionales y académicos.
De Pachún, Luis María hijo también heredó
campos. En 1998 comenzó a interiorizarse de la situación
del establecimiento que Pachún tenía desde hacía
tiempo, que estaba muy desorganizado y prácticamente
en ruinas como empresa agropecuaria. Su "clic" lo
tuvo en el 2002. En ese año, Luis María Barreiro
decidió colgar el estetocopio, bajarse de la ambulancia
y dedicarse a una nueva pasión: la ganadería.
En un tiempo en el que se habla mucho de que la ganadería
expulsa gente del campo para ir a engrosar las villas miserias
de las aglomeraciones urbanas, Barreiro, un profesional de
la medicina, reconocido en una especialidad importante, cambió
para irse a vivir al campo. Vive en una casa sin energía
eléctrica, abastecida con generadores que se alimentan
por energía solar y eólica, donde el lujo mayor
es una enorme antena para proveerse de Internet y de señal
televisiva. Sus rutinas son las del hombre de campo: desde
las cinco de la mañana está recorriendo los
campos, con su jeep veterano de mil batallas o montado a caballo.
Hablando con Nuestro Agro cuenta que en el establecimiento
que ahora administra todo comenzó de nuevo desde hace
cinco 5 años. "Aunque el proceso se viene acelerando,
esto fue una rueda muy difícil de mover. Yo siempre
estuve en la organización de procesos y fundamentalmente
en la producción, sería incapaz de manejar un
comercio", dice.
Nuestro Agro - ¿Cómo empezó su historia
con la ganadería?
Luis María Barreiro (h) (LB) - Siempre tuvimos una
relación con el campo, históricamente. Cuando
yo decidí dejar la Accidentología, lo que se
me presentó fue la cría de ganado, y la cría
es realmente muy apasionante. Cuando nosotros empezamos había
muy buena genética, pero el sistema estaba completamente
desorganizado. Lo primero fue ordenar la hacienda por razas
y también organizar los servicios. En vez de tener
el toro todo el año, se hizo un servicio estacionado
en primavera y otro en otoño. Al principio dejábamos
al toro en primavera 45 o 60 días, y luego en otoño.
Más adelante, por indicación de los asesores
de la cabaña Las Lilas, hicimos que el toro hiciera
los servicios de primavera. Más adelante se comenzó
el descarte de las vacas menos aptas, por razones de edad
primero y de fenotipo después, para dar lugar al paso
siguiente, que fue la selección genética y la
inseminación. Al principio la inseminación la
hicimos por celo detectado.
NA - ¿Cómo encararon las cuestiones de manejo?
LB - El manejo general en este campo es exactamente similar
al que se tiene en una cabaña. Todos los animales están
tatuados con un número y es ese número el que
indica cuándo nació la vaca, en qué año,
y qué condiciones tenía el día de su
nacimiento. Con el mismo número del tatuaje lleva una
caravana y a través de esa identificación, por
computación tenemos registrada toda la historia de
cada animal. Incluimos el nacimiento, el destete, las inmunizaciones,
la administración de antiparasitarios y/o de suplementos
minerales, como el cobre. En fin, está toda la historia
clínica de la vaca y paralelamente la historia reproductiva.
NA - ¿Cómo lograron adaptar los recursos humanos?
LB – Lo tomamos como un proceso de aplicación
de la tecnología de procesos.El peón del campo
ya no es más aquel peón a caballo que prácticamente
entendía muy poco o nada de lo que eran los números.
Hoy el personal del establecimiento colabora en todos los
aspectos, porque a cada vaca hay que atenderla en el momento
de su parto dentro de las primeras seis horas, inmunizar el
ternero, limpiarle el ombligo, colocarle el número
a ese ternero que acaba de nacer, identificar esa vaca que
parió porque esa vaca ha sido fértil ese año
y no ha sido rechazada desde ningún punto de vista.
Con nosotros trabajan algunos muchachos que sólo con
identificar a la vaca por su caravana saben todo de ella.
Y también saben manejar un ternero destetado, hacer
el tacto preservicio, preparar a las madres para un nuevo
tiempo fijo, etc. Para nosotros es un hombre fundamental el
recorredor de la hacienda, que levanta todos esos números.
NA – Se lo nota muy entusiasmado con la tarea
LB - Es que este proceso productivo es apasionante porque
desde tener el toro y congelarlo para sacarle el semen, preparar
las pajuelas, preparar las vacas, inseminar, ayudarlas a parir,
nos hace sentir que los terneros son hijos propios, porque
en definitiva se hicieron y se parieron dentro del campo.
Así que este es un procedimiento que cuando uno se
entusiasma y empieza a identificar y ver los resultados, lógicamente
que no lo quiere abandonar.
NA – Habla de resultados y hoy se dice que con la ganadería
se pierde plata. ¿Cuáles son los resultados
en este establecimiento?
LB - Yo pienso que el campo es una gran caja de ahorro. En
el campo no sobra nada porque nunca alcanza el dinero para
invertir, siempre hay cosas para hacer y todas tienen su costo.
Pero pienso que es una caja de ahorros maravillosa y que la
rentabilidad fundamentalmente deviene en el crecimiento personal
y en el crecimiento de la gente, no sólo en dinero
contante y sonante. A mí me pasa que cuando llega mi
socio con el cheque de la parte de agricultura, que también
tenemos, evidentemente hay diferencias. Pero también
hay que medir otras cosas y la ganadería nos está
dando muchas satisfacciones.
NA - ¿Qué características tiene el establecimiento?
LB- El establecimiento tiene 1.700 hectáreas, de las
cuales solamente el 15% es para agricultura, el 85% restante
corresponde a ganadería. De este porcentaje, tenemos
un 20 o 25% con praderas implantadas, son campos muy bajos
que requieren de un manejo determinado para obtener un resultado
también, y esto es un punto muy importante. El resto
es campo de pastos naturales, que se manejan exactamente igual
que los que tienen pasturas implantadas: hay apotreramiento,
boyeros eléctricos, pastoreo rotativo, desmalezamiento.
Estamos en el sureste del distrito Lehmann. Nosotros tenemos
en el frente un camino intercomunal con Bella Italia, en el
fondo limitamos con Felicia, y estamos encerrados por dos
canales, uno Las Calaveras y el otro, Las Palomas.
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