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| Algo
está por pasar
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novela protagonizada por Brasil y la Unión Europea
tras el cierre del bloque a las exportaciones de carne provenientes
del país sudamericano, se ha constituido en un factor
de presión sobre el papel que el mundo le reclama
jugar a la ganadería argentina. Por su parte, Hermes
Binner, gobernador de la provincia de Santa Fe, afirma que
tiene una propuesta de equilibrio para beneficiar a toda
la cadena cárnica. Primero fue la leche, luego el
trigo. ¿será turno de la ganadería?
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Con
la prohibición de la Unión Europea al ingreso
de carnes congeladas desde Brasil por problemas en los servicios
sanitarios en sus fronteras, ha surgido un nuevo factor de
tensión para la ganadería argentina, cuya resolución
no devela su curso, pero hace pensar en un momento de definiciones
para el Gobierno, productores y consumidores.
El conflicto generado en las relaciones comerciales del mayor
exportador de carnes del planeta y el bloque europeo, han
llevado el precio de la carne en el viejo continente a un
incremento de casi el 50%, escenario que puso en alerta a
todos los componentes del sector ganadero argentino, quienes
ya han hecho sentir al Gobierno Nacional la necesidad de diseñar
sin más demoras un plan estratégico para compatibilizar
el mercado interno con el aprovechamiento de una situación
por demás ventajosa para los productores argentinos.
En estas circunstancias y a dos meses de haber asumido como
Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Hermes Binner ha emergido
como una figura política de peso a la hora de hacer
escuchar los reclamos del sector en las esferas del Gobierno
Nacional. El antecedente más reciente de quien ya es
considerado por el ambiente como el "Gobernador del Campo",
en su rol de mediador, fue visto en el complicado conflicto
lechero desatado meses atrás: "Hay cuatro cortes
fundamentales que tienen valor en el mercado internacional.
Podemos encontrar un camino que permita exportar a estos cuatro
cortes al precio internacional y garantizar que el precio
interno sea accesible para todos los argentinos. Es el modelo
que sigue Uruguay, que tiene una política muy clara
de exportar a valores internacionales estos cuatro cortes,
pero garantizar en el mercado interno el valor para que no
baje la calidad del consumo. Si alguien quiere comprar lomo,
que lo haga, pero a precio internacional".
Las propuestas están
Precisamente en el vecino Uruguay, esta situación
ya ha puesto en marcha el diseño de un plan tendiente
a equilibrar su mercado doméstico y garantizar el
abastecimiento, teniendo en cuenta que el precio de la carne
en ese país tras la veda de la UE a Brasil, aumentó
un 15%. En ese sentido, Las autoridades uruguayas analizan
cinco variantes. Una, importar carne de Brasil; sacar impuestos
al consumo y a su vez parte de este sumarlo al impuesto
de exportación. Otra alternativa podría ser
cargar el impuesto al consumo en un 100% a la cuota Hilton.
La última alternativa con pocas posibilidades de
que la apliquen es propiciar la compra de carne en los pequeños
mataderos del interior
Mientras tanto, en Argentina rige un sistema de cuotas en
la exportación de carnes, de hasta en 40.000 toneladas
mensuales, con vigencia prevista hasta el 31 de marzo próximo.
En consideración de la restricción a Brasil,
los productores ganaderos comenzaron a gestionar reuniones
para promover la apertura en las ventas al exterior de carnes
y poder aprovechar el posible aumento en la demanda europea.
A la hora de las propuestas, las entidades del campo SRA
y CRA desde hace tiempo cuentan con mecanismos de equilibrio
que esperan una consideración por parte del Gobierno
Nacional para ser puestos en marcha. La Sociedad Rural cuenta
con el denominado Plan Estratégico para la Ganadería
Argentina (PEGA), que tiene como misión aumentar
la oferta de carne para asegurar el abastecimiento del mercado
interno e incrementar en forma sostenida la participación
en el mercado global; lograr una mayor competitividad internacional
y mejorar el negocio ganadero en todas las regiones productivas
como pivote del crecimiento sectorial.
Por su parte CRA propuso una modernización del consumo,
con la división de la res de acuerdo con las necesidades
de la demanda sin dejar de exportar menudencias ni vacas
conserva, ni los cortes traseros de alto valor. Según
la entidad, estos cortes exportados alientan la producción
de carne y permiten garantizar un mayor abastecimiento de
carne destinado al consumo masivo y popular.
También desde los frigoríficos se ha trabajado
fuertemente en la ejecución de medidas concretas
que apunten a armonizar las necesidades de los consumidores
nacionales, con la gran oportunidad que se abre por enésima
vez para una ganadería de excelencia como lo es la
argentina.
Desde la industria el Consorcio de Exportadores de Carnes
ABC, tiene un proyecto que daría la posibilidad de
exportar este año 700.000 toneladas de carne, equivalentes
res con hueso; 800.000 para 2009 y un millón para
2010. Según explicó su presidente, Mario Ravetino,
el plan abarca una serie de medidas que incluyen "la
eliminación progresiva a la restricción a
las exportaciones hasta su liberación total; la apertura
de mercados de mejores precios, y el compromiso de la industria
de no exportar determinados cortes para garantizar el consumo
interno".
¿Cómo
sigue esto?
Sin embargo, las declaraciones recientes de Aníbal
Fernández, dan un indicio de las alternativas a las
que el Gobierno Nacional apelará para sosegar las
turbulencias generadas con esta situación: "muchos
ganaderos se tienen que acostumbrar y no seguir creyendo
que pueden producir en pesos y vender en dólares".
No es un dato menor que el Gobierno Nacional haya cedido
frente a la presión que el contexto internacional
ha ejercido sobre actividades como la lechería -en
su decisión de no inmiscuirse en lo resuelto por
los industriales y el sector primario en cuanto a la fijación
del precio de la leche pagada en tranquera - y la agricultura
-puntualmente con la apertura de la exportación del
trigo y el maíz.
El nuevo escenario mundial de los mercados cárnicos,
ha tensado la soga de la ganadería argentina hasta
el extremo y dentro de esta película, la figura de
Hermes Binner aparece como una esperanza para comenzar a
transitar el camino para recuperar el protagonismo que el
mundo le exige asumir a Argentina en este rubro. ¿Oportunidad
o más de lo mismo? Algo está por pasar con
la ganadería argentina.
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