Nada
mejor que el slogan que esta empresa ha adoptado, para definir
lo que representa el crecimiento que "La Lilia"
ha mostrado en sus 50 años de vida.
La visita de Nuestro Agro al establecimiento coincidió
con un día de trabajo cotidiano, aunque no dejó
de sorprender el incesante movimiento de tractores, maquinarias
y personal abocado a la confección de reservas para
el próximo invierno.
Siempre buscando reinventarse a través de nuevos emprendimientos,
los Barberis entienden que la lechería debe ser dinámica,
y en ese sentido, la búsqueda constante de lo nuevo
es lo que los motiva y lo que los ha hecho progresar en la
vida. Primero fue Onelio y su gran anhelo de que una cabaña
de raza Holando pueda estar entre las diez mejores del país.
Y vaya que lo logró. Pero como suele decirse, llegar
a veces puede resultar fácil, lo difícil es
poder mantenerse y a juzgar por la filosofía de trabajo
de toda la familia, los hijos de Onelio han sabido no sólo
mantenerse sino que además, han multiplicado los dones
de su padre gracias a los valores que él mismo les
inculcó desde pequeños. Valores como el trabajo,
el amor por las vacas y las ansias de progresar.
Sin dudas, uno de los números sorprendentes tiene que
ver con la cantidad de personas involucradas en los procesos
productivos, ya que esta empresa cuenta aproximadamente con
120 personas afectadas al trabajo en el campo. Sobre este
punto reparó Horacio, dando una idea del significado
que la lechería tiene para las poblaciones del interior,
y de la necesidad de defender la actividad para que siga provocando
ese efecto de derrame sobre las economías regionales.
"Criar vacas involucra a mucha gente, hacer buena leche
implica que podemos procesarla para hacer diversos alimentos,
agregarle valor y multiplicar las fuentes laborales; en definitiva,
es un beneficio en gran escala, por eso defendemos la lechería",
argumentó Horacio Barberis.
Actualmente, "La Lilia" cuenta con tres tambos oficiales
en los que se realiza control lechero y registro de cría,
1 tambo con animales puros de pedigrí, que cuenta con
un sistema de ordeño computarizado, inaugurado en 1999.
Posee además, un tambo comercial con más de
500 vacas en ordeño. Lactancias cerradas que superan
los 9.700 KL en 335 d y un tambo cabaña de 90 vacas
de elite que promedian 31,54 KL, 3.63%GB, 3.36%P por día.
Genética
de laboratorio
"La Lilia" ha desarrollado con Fabián Barberis
como "director de orquesta", un laboratorio de
inseminación artificial y transferencia embrionaria
equipado con tecnología de última generación,
en el que se trabaja con genética de reconocimiento
nacional e internacional. El mismo, se encuentra trabajando
con 15 de los mejores toros de la cabaña a los que
se les practican extracciones de semen para comercializar.
Hoy la cabaña tiene un toro hijo de Blanca Florero
(Gran Campeona emblemal de la cabaña) al que se lo
está utilizando para la producción de semen
sexado, producto que saldrá al mercado próximamente
en la zona.
Para estos cabañeros, es de suma importancia tener
un registro fidedigno de los animales con los que trabajan.
Así lo explicó Horacio: "A mayor conocimiento
de líneas de madre hay más seguridad de que
la repetibilidad sea más alta, y esa es una filosofía
que seguimos teniendo, y es por eso que comenzamos a trabajar
con los marcadores genéticos". Hasta no hace
mucho tiempo, el buen ojo de Horacio para elegir, era el
que determinaba un toro con posibilidades de salir bueno
entre tres terneros hermanos enteros iguales en diez factores
entre los que se cuentan principalmente leche, grasa, %
de proteína y células somáticas. Sin
embargo, como un agregado de valor y certeza en la elección,
la empresa decidió mandar muestras de pelos de los
animales a Estados Unidos, para elegir el reproductor que
reúna los mejores valores consignados por los marcadores
genéticos: "esto no significa que desechemos
los otros toros ni mucho menos, simplemente, vamos a poder
contar con más información del animal para
ofrecerles a nuestros clientes un producto exacto".
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