Se
sabía por lo que diariamente se recoge en las ferias
y en los remates de la zona. Pero ahora esa sensación
está confirmada por datos oficiales, de la propia Oficina
Nacional de Control Comercial Agropecuario: durante el 2007,
la producción nacional de carne creció un 5,7%
gracias al enorme crecimiento de la liquidación de
terneras. Según las cifras, 1.980.000 terneras fueron
al matadero el año pasado, contra 1.020.000 cabezas
que se habían liquidado en el 2006.
No son los únicos datos preocupantes. La faena de terneros
y terneras registró un incremento del 120% y del 95%,
respectivamente, con relación a 2006, mientras que
la faena de novillos cayó un 6% en dicho período.
Se trata de claras señales de ineficiencia y desinversión
en el sector, que preocupan especialmente a toda la cadena
cárnica. Si la ganadería estaría atravesando
una etapa de bonanza -como, por otra parte, lo sugiere el
buen momento de los mercados internacionales, que están
demandantes de carne- tales relaciones deberían ser
inversas.
En 2007 el peso promedio de faena bajó un 4,8% con
respecto a 2006, alcanzando un valor de 215,6 kilogramos.
Este valor se explica, entre otras causas, por la determinación
del Gobierno nacional de otorgar compensaciones a los establecimientos
que se dedican al engorde del ganado bovino a corral (feed
lots) para su posterior faena y comercialización exclusiva
al mercado doméstico. Esta política contribuyó
en la extraordinaria matanza de terneros/as y, consecuentemente,
en el bajo peso medio de producción.
Aunque las comparaciones son siempre odiosas, bien vale estudiar
el caso de Uruguay. En el país vecino, en el 2007 la
faena de bovinos en Uruguay cayó a 2.240.000 de cabezas,
lo que representa una caída del 13% en la faena, según
datos del Instituto Nacional de Carnes del vecino país
(INAC). La explicación de este comportamiento se encuentra
en las faenas extraordinariamente bajas ocurridas entre mediados
de setiembre y mediados de octubre (donde se utilizó
un tercio de la capacidad instalada de faena a nivel nacional).
Las
críticas de CRA
Mientras tanto, Confederaciones Rurales Argentinas renovó
sus críticas contra la política ganadera nacional
denunciando una vez más que "la matanza récord
de vientres ya está trastornando directamente al
tejido social del país", y advirtiendo contra
las consecuencias sociales del fenómeno.
"Los 277 operarios despedidos por la industria frigorífica
son sólo la punta de un iceberg; la crisis que se
está generando en el sector de ganados y carnes está
afectando no sólo a productores -para quienes resulta
cada vez más difícil alcanzar una rentabilidad
razonable- sino también a miles de trabajadores de
la agroindustria que ven peligrar su actividad", dijo
la entidad, en un duro comunicado dado a conocer durante
el mes de enero.
"Además de los hombres y mujeres vinculados
al sector que hoy sufren la terrible problemática
por la que se está atravesando, -de continuar con
esta política perversa y dañina para con la
ganadería- los principales perjudicados serán
los consumidores, puesto que la producción nacional
no estará en condiciones de satisfacer la demanda
interna", agregó CRA.
Para la entidad que nuclea a las asociaciones rurales del
interior del país, "no basta con controlar el
precio, urge tomar una serie de medidas concretas para fomentar
la producción y asegurar el abastecimiento interno
en el mediano plazo".
Según datos oficiales, en noviembre la faena vacuna
llegó a 1.396.110 cabezas y marcó un nuevo
máximo para la serie mensual que se inicia en 1990
(superando así el récord de agosto pasado).
"Es importante resaltar que el crecimiento de la faena
estuvo explicado totalmente por la mayor matanza de hembras.
En noviembre esta situación se profundizó,
ya que se llegó al segundo guarismo más alto
del año (48,9%). Así, el período de
liquidación de vientres pasó a acumular catorce
meses ininterrumpidos", dijo CRA.
"En los primeros once meses de 2007 las hembras mantuvieron
una participación de 47,2% sobre la faena total,
estableciéndose como la cifra más alta para
el período considerado desde 1990 hasta la actualidad",
agregó, al citar más números.
Reiteró también que "la única
forma de garantizar el abastecimiento es incentivando la
ganadería. Si bien es cierto que el primer estímulo
para la producción es el precio, de igual forma se
puede mejorar la rentabilidad a través de una serie
de beneficios que impacten sobre los costos".
La institución consideró que la política
oficial debe "tender a una modernización del
consumo, dividir la res de acuerdo a las necesidades de
la demanda y no dejar de exportar ni las menudencias, ni
las vacas conserva, ni los cortes traseros de alto valor.
Estos cortes exportados alientan la producción de
carne y permiten garantizar un mayor abastecimiento de carne
destinado al consumo masivo y popular. Desde la conducción
de CRA estamos convencidos que este tristemente celebre
record de matanzas de vientres trae aparejado una menor
producción de carne, desaparición de puestos
de trabajo, y un achicamiento de la economía nacional",
advirtió finalmente.
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