Todo el agro argentino en un solo portal. Edición on-line de Revista Nuestro Agro  | 

Voler al indice de notas edición abril 2008>>


Editorial:
El primer borrador de la historia

Pocas veces los periodistas pueden sustraerse del vértigo de la cambiante realidad cotidiana para reflexionar sobre la certeza de una antigua premisa de las academias de Historia: "el buen periodismo es el primer borrador de la historia". En días donde el campo escribió páginas que quedarán grabadas en los libros del futuro, no es poca cosa enfrentar la responsabilidad, desde la labor periodística, de intentar la tarea de hacer "el primer borrador" de esta historia.
El paso del tiempo ofrecerá otra perspectiva de las jornadas protagonizadas por el campo argentino. Sin embargo, algunas conclusiones resultaron insoslayables desde los primeros movimientos. La medida nació como un "paro" decretado por las 4 entidades representativas del sector, y se limitaba a la suspensión de la comercialización. Fueron los propios productores, y fundamentalmente el fenómeno de los "autoconvocados", lo que le dio una dinámica propia a la protesta, llevándola a su expresión final: los cortes de rutas, la interrupción del flujo de agroalimentos y el consecuente desabastecimiento de los grandes centros urbanos.
Del primer vistazo general a la fotografía que dejó el conflicto surgen dos datos elementales. El primero: no fueron las retenciones el motivo excluyente de la protesta.
Sería una tremenda simplificación reducir el mensaje de la protesta a una reacción masiva contra la aplicación de retenciones móviles a la soja y el girasol. Esa línea de interpretación sólo podría ajustarse a los intereses del Gobierno. Un recorte a la extraordinaria rentabilidad de la soja –aún en vísperas de la cosecha, aún sorpresivo, aún brutal en sus formas y en su esencia- no justificaría jamás un auténtico estallido social como el que protagonizó el interior productivo de la Argentina.
Los tamberos de las cuencas de Santa Fe y Córdoba no cortaron rutas porque aumentaran las retenciones. Aquéllos que pagan al precio del oro verde los arrendamientos de algunas pocas hectáreas para tambo conocen perfectamente las distorsiones que la irrupción de los grandes pooles sojeros provocaron y los efectos inmediatos sobre la economía lechera.
En el hartazgo están las causas del estallido. Hartazgo frente a la indiferencia agraviante, el manoseo altanero, la prepotencia de los ineficientes. Lo pueden decir los tamberos, que en otro marzo, hace seis años, comenzaron a recorrer un camino pantanoso, lleno de trampas, vueltas y promesas incumplidas, en la búsqueda del sueño de ordenar la lechería argentina y convertirla en lo que potencialmente es, la mejor lechería del mundo.
El segundo dato relevante de esta rebelión de los mansos fue el que dejaron los "autoconvocados". Se trata de una nueva generación de productores que están comprometidos con el trabajo en el campo y desbordaron a la dirigencia. La militancia activa de los autoconvocados en la protesta no significa un rechazo a la representatividad de la dirigencia del sector, aún cuando puede haber algún costado del análisis que admita cierta disconformidad.
En las rutas quedó claro que el fenómeno de los autoconvocados respondió más a la bronca que generó la actitud confrontativa del Gobierno – y no sólo los discursos presidenciales, sino la política que el kirchnerismo viene llevando adelante en los últimos años- que a un descontento con la dirigencia propia. Por eso la protesta adquirió vida propia y se retroalimentó como una bola de nieve.
¿Son los cortes de ruta una forma legítima de protestar? En el interior siempre causaron rechazo este tipo de medidas, que además son actos ilegales. Sin embargo, el campo tomó nota de lo que el propio Gobierno le enseñó en estos años: los que pueden demostrar fuerza de movilización le pueden sacar cosas a un poder político al que le molestan los reclamos en la calle. En ese contexto, el campo habló con el único lenguaje que parece entender el kirchnerismo.
Muchas veces se escuchó, en las asambleas, en las reuniones de entidades y hasta en las conversaciones con productores comunes, que el campo "no tiene votos", "no puede hacer lobby", "no tiene fuerza para protestar" y no puede conseguir sus objetivos políticos, por lo que está condenado a ser el último orejón del tarro. En estos 21 días quedó demostrado que el campo puede tener tanta fuerza como la más combativa de las organizaciones políticas cuando lo moviliza su instinto de supervivencia. Desde ahora, todos los políticos saben que darle la espalda a sus comunidades, al interior productivo, puede costar caro. Es un capital que "el campo", entendido como un sector vital de la economía nacional, deberá saber aprovechar.
También el Gobierno deberá extraer sus conclusiones. Insistir en que "el campo gana mucha plata" o de que los productores "se quejan de llenos" no le sirve. Las comunidades urbanas del interior apoyaron la protesta admitiendo la legitimidad del reclamo. En los pueblos de la Argentina profunda todos saben que si al campo le va bien es altamente probable que a los comerciantes y a los industriales también les vaya mejor. Distinta es la reacción en las grandes urbes. Grave equivocación sería interpretar a los cacerolazos del Barrio Norte o de los alrededores de Olivos, donde anidan los mismos sectores que tanto daño le hicieron a la economía argentina, con una espontánea señal de respaldo a las protestas rurales. Más bien se observó allí la acción de oportunistas que, a falta de otros motivos legítimos de protesta, salieron a cruzar a un Gobierno con el que no comulgan en muchos aspectos que no tienen que ver con el agro.
El final de esta historia está abierto. Es altamente preocupante que el Gobierno no ofrezca señales de autocrítica. Igualmente significativa es la conducta de muchos gobernadores, intendentes y presidentes comunales que, por temor a las represalias del poder central, le dieron la espalda a sus representados más directos, a los primeros contribuyentes de su propio pueblo. Es indignante comprobar el poder que detentan personajes como Guillermo Moreno o Alberto Fernández, a quien nadie votó pero que ejercen el poder desde la soberbia sin el más mínimo escrúpulo. Resulta penoso comprobar la desaparición, como poder de la República, del Congreso de la Nación, cuyo rol en esta crisis produjo vergüenza ajena. El artículo 75 de la Constitución le asigna la atribución de "establecer los derechos de importación y exportación". ¿Alguien escuchó algún pronunciamiento sobre el tema retenciones?
En estos días se habla de diálogo. No habrá acuerdo posible si no se entiende el rol que las economías regionales y el campo en su conjunto cumplen para el país. El estallido social protagonizado por el interior productivo debe servir para que los que deben entender lo comprendan. Hay proyectos presentados, hay provincias que quieren integrarse a la discusión, existe voluntad de consensuar un proyecto que contemple al agro como un factor estratégico del desarrollo nacional, enfrentando a las amenazas y explotando sus potencialidades. De las crisis suelen salir las mejores oportunidades. Si marzo de 2008 nos mostró cuán grande puede ser el escenario de la crisis, también debe dejarnos ver qué enorme es la oportunidad que se presenta.
En las páginas que siguen, el lector encontrará un desarrollo completo de los días agitados de marzo. Podrá encontrar la cronología de los hechos, el rumbo de las negociaciones, el análisis de las protestas, un repaso a los excesos verbales de la Presidenta y sus colaboradores, la mirada de los que plantean reservas y el testimonio de los protagonistas de estas jornadas históricas. Si al final de esas lecturas Nuestro Agro ayudó a interpretar mejor la raíz del conflicto, pudo ilustrar sobre las pasiones y los sentimientos que se observaron en las rutas, si además movió a una reflexión racional sobre lo que viene y agregó información al debate, entonces será cierto aquello de que los periodistas escriben el primer borrador de la historia.




 


Su empresa está vinculada al agro, usted puede publicitar aquí...
consultenos
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



Revista Nuestro Agro, noticias y notas agropecuarias: agricultura, ganadería, lechería, producciones alternativas, economía, interés general, etc.
Un estilo identificado y comprometido con la esforzada labor periodistica.


© Revista Nuestro Agro ,1996. Todos los derechos reservados.
Maipú 234 - (2300) Ciudad de Rafaela, Santa Fe, Argentina. Teléfonos:
(54-03492) 420199
- 434114
La utilización del sitio asume la aceptación de los términos y condiciones.