Los
posibles impactos que generaría la determinación
de un sistema de retenciones móviles, que
promueve la existencia de un límite superior
a los precios en los mercados de granos nacionales
cuando los valores internacionales están
en suba, serían innumerables pero todos
con impacto en el precio percibido por el productor.
En ese sentido, si bien pueden quedar claros los
objetivos de vendedor y comprador, vale la pena
aclarar el caso del comprador exportador en nuestro
mercado interno. En ese caso, su interés
principal pasa por originar para un negocio que
lo "cierra" en el frente externo. Por
lo tanto, todo problema o traba que perciba en
la originación de la mercadería
será parte del costo de compra y, por lo
tanto, se trasladará en un menor precio
ofrecido en el mercado interno.
Se podrían ver las siguientes situaciones:
* Acentuada estacionalidad de los precios, típico
de las commodities agrícolas.
* Los acopios de plantas y puertos terminales
o de propiedad de exportadores seguirán
trabajando al máximo de su capacidad de
recibo porque tienen que asegurar originación,
puesto que la colocación externa está
asegurada.
* El vendedor trataría de no hacerse cargo
de los costos del almacenaje en un escenario que
tiene precios con "techo". Aunque, en
un escenario alcista, los precios de los futuros
no compensarían los costos de su traslado
en el tiempo y se caerían los incentivos
para almacenar el grano, la posibilidad real de
entregar mercadería depende de las necesidades
de la demanda... la recepción o no de la
mercadería en puntos terminales es según
la capacidad de recibo del comprador.
* Los exportadores de granos y derivados podrían
mejorar los precios de compra para meses futuros
(para armonizar las compras con sus necesidades
de procesamiento o de cumplimiento de compromisos
de embarque) en escenarios alcistas, pese al riesgo
de que los derechos de exportación puedan
seguir creciendo, al menos en el corto plazo.
Pero, no sin que exista una presión sobre
el precio doméstico para absorber el riesgo
de incremento en el costo de exportación
(mayores D.E.).
* Las operaciones en los mercados de futuro, por
su parte, se verán notoriamente afectadas.
La existencia de alícuotas incrementales
que fluctúan con el movimiento de los precios,
determinarán que los precios internos no
reflejen -salvo en mínima medida- los incrementos
que se produzcan en los precios internacionales
en caso de alza, en tanto que lo harán
-aunque en menor medida- en el caso de bajas.
Consecuentemente, los especuladores no se verán
tentados a intervenir en los mercados de futuro
nacionales por la escasa volatilidad que mostrarán
sus precios. Los exportadores podría participar
para tratar de asegurar su originación,
tomando posiciones para recibir el grano al vencimiento
de los contratos. Los productores, si tienen una
visión de mercado alcista, no tendrán
ningún aliciente para intervenir, o lo
harán en mínima proporción
y únicamente para cubrir precios en el
mes de cosecha. Por todo ello, los mercados de
futuro tendrán muy bajo volumen de negocios
y escasa liquidez.
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