Históricamente,
Humberto 1º y Ataliva se caracterizaron por
su rivalidad en los clásicos domigueros.
Sin embargo, estas poblaciones del departamento
Castellanos dejaron de lado sus diferencias deportivas
y aunaron sus voluntades para encabezar un frente
común de resistencia y repudio a las medidas
dispuestas por el Gobierno Nacional el 11 de marzo
que generaron el levantamiento más importante
del interior de los últimos años.
El "piquete" de la cuenca lechera central
de la provincia de Santa Fe, también contó
con una importante adhesión por parte de
los productores tamberos, agrícolas y ganaderos.
El punto de contacto para la manifestación
fue emplazado entre las ciudades de Rafaela y
Sunchales, más precisamente en la intersección
de la ruta 34 y 13. Allí, se dieron cita
productores de otras localidades aledañas
como Lehmann, Sunchales, Rafaela, Moisés
Ville y Aldao para conformar un frente de protesta
en el cual primó la unidad y el consenso
al momento de tomar las decisiones. Éste,
fue uno de los puntos que Norberto Berrone, el
dirigente ruralista de la localidad de Humberto
1º destacó en diálogo con Nuestro
Agro: "acá estamos todos unidos sin
distinción entre tamberos, ganaderos y
agricultores porque la medida de las retenciones
móviles, no es otra cosa que un factor
detonante del maltrato al que ha sido sometido
el productor agropecuario a lo largo de todos
estos años".
Para Berrone, el campo argentino se encuentra
en un punto de transición en cuanto a la
tecnificación, y en ese sentido, entiende
que la medida tomada el 11 de marzo atenta profundamente
ese proceso de transformación que los productores
están emprendiendo. "Para el campo,
la década de los 90´ fue muy difícil
y tras la crisis de 2001-2002 empezamos a remontar
la cancha porque el viento lo tenemos a favor.
Habíamos comenzado a reinvertir en maquinaria,
infraestructura, pero con estas medidas tomadas
sin consulta y arbitrariamente, todo ese crecimiento
se va a ver muy afectado. Volvemos para atrás",
sentenció el dirigente y productor.
Soja
y leche
Está claro que las diferencias entre el
campo y el Gobierno Nacional, no surgieron de
la noche a la mañana. Los cuatro años
de gobierno del ex-presidente Néstor Kirchner,
y los pocos meses de Cristina Fernández
como presidenta, marcaron una continuidad en la
política agropecuaria y su estrecha vinculación
con la economía nacional. En ese contexto,
una de las actividades más afectadas fue
sin dudas la lechería, sector que de acuerdo
a la percepción del Gobierno Nacional,
puede ser estimulado y beneficiado con el esquema
de retenciones móviles diseñado
por el Ministro de Economía Martín
Lousteau. Los argumentos esgrimidos desde el oficialismo
aducen que un mecanismo de retenciones que fluctúe
conforme al valor de la soja, puede tornar competitivas
actividades como la ganadería y la lechería.
Sin embargo, muchos productores tamberos coinciden
en que la soja se ha constituido en "un milagro"
que permite solventar el negocio de las vacas
hasta tanto las reglas de juego para el rubro
lechero propicien previsibilidad.
Precisamente, sobre ese punto opinó Norberto
Berrone al afirmar que en las circunstancias que
se encuentra la lechería nacional, es muy
difícil mantener un tambo en producción,
si no se cuenta con una caja extra que permita
pagar los alquileres, invertir en genética
y tener algo de resto si llegara a presentarse
una situación como la de marzo de 2007,
momento en el que muchos productores amanecieron
con un metro y medio de agua en sus campos. "No
hace mucho tiempo, en el fondo del campo, en los
potreros bajos los productores tamberos íbamos
criando de a poco los terneros machos que nacían
en el tambo para después poder contar con
esos recursos en los momentos deficitarios. Ese
era un proceso que llevaba de tres a cuatro años.
Hoy este mecanismo es posible resolverlo en seis
meses gracias a la soja, y es por eso que para
los tamberos este no es un problema ajeno".
Berrone remarcó que ante la ausencia de
una política lechera y ganadera de largo
plazo, la soja se constituye en un excelente refugio
para los productores que aún deseaban mantener
en funcionamiento su explotaciones hasta tanto
se percibieran en el horizonte señales
más claras para producir leche y carne.
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