La
respuesta del Gobierno Nacional a la histórica
protesta del sector agropecuario llegó
en el día 20 de las medidas de fuerza.
El anuncio tuvo la pompa de las grandes ocasiones:
la presidenta de la Nación utilizó
el Salón Blanco de la Casa de Gobierno
(el mismo donde se realiza la ceremonia de traspaso
de mando de los presidentes) y los medios de comunicación
transmitieron prácticamente en cadena los
anuncios del ministro de Economía, Martín
Lousteau, y de la presidenta Cristina Fernández.
En las rutas, los productores siguieron atentamente
los discursos y allí mismo, en improvisadas
asambleas, decidieron el rechazo a los anuncios.
El Gobierno puntualizó su respuesta a los
reclamos en los siguientes puntos:
Reintegros: Se subsidiará a los pequeños
productores con un reintegro que, según
el cálculo del Gobierno, equivaldría
a unas retenciones del 35%. Para diferenciar chicos
de grandes, se considerará "pequeño
productor" a aquel que produzca menos de
500 toneladas. Se paga por una transferencia bancaria
al CBU de cada productor.
Una Subsecretaría especial: Se creará
la Subsecretaría de Desarrollo Rural y
Agricultura Familiar, que impulsará la
producción de menor escala. La promesa,
en realidad, es de la época en la que Felisa
Miceli conducía el Ministerio de Economía.
La diferencia es que esta vez el comentario fue
aprobado con un gesto público de la Presidenta.
Reapertura del registro de exportaciones de trigo:
Se reabrirá el registro de exportaciones
de trigo y se asegurará a cada productor
el cobro del precio pleno de la producción.
También se ofrecerán, vía
Banco Nación, créditos de hasta
cinco años con una bonificación
de hasta seis puntos de interés para quienes
produzcan leche (tambos) y para productores avícolas.
Subsidios a fletes: Beneficiará a quienes
se encuentren a más de 400 km de los puertos.
La medida hará que los pequeños
productores paguen 91 pesos por tonelada. En el
NOA, representa el 58% del costo de flete. Como
en el caso de los reintegros, la compensación
será automática vía transferencia
bancaria al CBU del productor.
Las
reacciones
Las medidas no conformaron al sector agropecuario,
no por una reacción antojadiza sino porque
la experiencia indica que varios de los anuncios
son impracticables. En primer lugar, nadie explicó
como se harían los reintegros, a los que
el ministro Lousteau calificó como "automáticos".
Los antecedentes de reintegros "automáticos"
no son buenos. Vale citar el caso de los productores
de trigo. De 48 millones de pesos en reintegros
que correspondía entregar, por los granos
cosechados en la campaña 2006 y con trámites
presentados por la Federación de Centros
de Acopiadores hasta marzo de este año,
sólo se habían pagado aproximadamente
unos 15 millones de pesos. Y todo con enorme atraso
y tras innumerables trámites burocráticos.
Es una gran duda –por lo menos hasta que
se reglamente- cómo se determinará
el monto sobre el cual será operativo el
reintegro. Con las retenciones móviles,
el seguimiento de las operaciones debería
realizarse día a día. ¿Cómo
se determinará qué agricultor produce
menos de 500 toneladas? ¿Y si alguien fracciona
sus ventas?
Por otra parte, la Oficina Nacional de Control
Comercial Agropecuario (ONCCA) está absolutamente
desbordada en su capacidad de respuesta y organización,
y actúa con ineficiencia, según
lo comprobaron los productores lácteos,
que también reciben sus subsidios con cuentagotas.
Más: hasta las industrias tienen problemas
serios, pese a que sus departamentos contables
y equipos profesionales les permiten presentar
la documentación con orden y a tiempo.
Una conocida empresa láctea, de las más
importantes del país, tiene pendientes
de cobro 60 millones de pesos, por los compromisos
asumidos en su momento para mantener los precios
bajos al consumidor argentino.
La reapertura del registro de operaciones de trigo
es una medida largamente reclamada por el campo
y es positiva, pero llega cuando ya la mayor parte
de la cosecha del 2007 fue comercializada y los
exportadores ya embolsaron pingües ganancias,
por haber pagado el grano al precio de los molinos
harineros (el valor "compensado" por
el Gobierno), sin que los productores reciban
ningún reintegro, y haberlo exportado a
precio internacional.
Tampoco está claro de qué manera
se subsidiarán los fletes. ¿Se tomarán
como referencia las cartas de porte? ¿Qué
organismo se encargará de controlar el
sistema? ¿Dónde debería presentarse
la documentación? ¿Cómo se
evitarán los focos de corrupción
que terminarían desvirtuando el sistema?
¿El productor pagará los fletes
más baratos o también en este caso
tendrá que esperar los "reintegros"?
¿O los reintegros los tendrán que
esperar los transportistas?
Todas estas preguntas, al cierre de nuestra edición,
permanecían sin respuesta. De allí
la decisión del campo de seguir adelante
con las protestas.
U$S
10.200 millones
Es
el impresionante número de la transferencia
de riquezas hacia el Estado en materia de retenciones
que no son coparticipables.
Bajo
el polémico método de recaudación
impuesto por el Ministerio de Economía,
las provincias productoras aportarán en
2008 más de 32.000 millones de pesos (casi
11.000 millones de dólares) en materia
de retenciones a las exportaciones agropecuarias.
Se trata de una cesión sin retorno; ni
un solo peso de esa millonaria contribución
se distribuye automáticamente entre las
arcas provinciales. El problema es que los impuestos
al comercio exterior no se reparten a través
del sistema de coparticipación federal,
como ocurre con otros tributos (Ganancias e IVA
son los más importantes en este sentido),
sino que los recauda y administra directa y exclusivamente
la Nación.
De acuerdo con un informe de la Fundación
Mediterránea, la provincia de Buenos Aires
aportará 10.000 millones de pesos (32%)
en materia de retenciones a las exportaciones.
En el ranking de las que más aportarán
sigue Córdoba, con 8.000 millones de pesos
(24%); Santa Fe le dará a las arcas de
la Nación 7.000 millones de pesos (21%)
y Entre Ríos, 2.500 millones (7%).
Santiago del Estero y Chaco completan la grilla
de las provincias que más aportan al fisco
en materia de derechos de exportación,
con 1.200 millones y 1.100 millones de pesos respectivamente.
El resto del país también hace su
contribución, pero es mucho menor, con
el 8 % del total.
Sin embargo, no reciben las provincias que más
aportan una coparticipación equitativa
acorde a las necesidades que cada distrito nacional
tiene. Mientras tanto, las provincias atraviesan
situaciones fiscales por demás delicadas:
sin ir más lejos, Buenos Aires, Córdoba,
Santa Fe y Mendoza, estiman una caída inquietante
de su superávit fiscal para este año.
Esto explica por qué casi todos los gobernadores
oficialistas, salvo el cordobés Juan Schiaretti,
acudieron sin chistar el jueves 27 de marzo al
acto de Parque Norte para acompañar al
Gobierno en el conflicto con el campo.
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