Existen
países que se desarrollan de acuerdo con
sus ventajas comparativas y competitivas. Con
las nuevas tecnologías de producción
la erosión y degradación de los
suelos no la producen los cultivos. Tierras consideradas
marginales en agricultura convencional pasaron
a ser tierras aptas en el sistema de siembra directa;
las cosechas se hicieron más estables por
eficiencia en el aprovechamiento de los recursos.
Estos cambios en la agricultura no impiden o afectan
la producción ganadera o la lechera. Las
están transformando, las están haciendo
más intensivas. La producción de
carne o de leche no necesita más superficie,
necesita más alimento y la agricultura
lo produce. El problema de la ganadería
y la lechería no es la expansión
de la soja o de los cereales, su problema son
las políticas públicas y la falta
de visión a largo plazo adecuada a las
necesidades del mercado interno y externo, eso
es lo que las destruye.
El sistema castiga a toda la producción
agropecuaria del país pero particularmente
a las áreas marginales así como
a todas aquellas economías que se encuentran
a una gran distancia de los puntos de comercialización.
Los países exportadores de alimentos, para
evitar un crecimiento heterogéneo, acompañan
de un modo transitorio y no permanente su desarrollo
con las retenciones. Las retenciones sirven como
instrumento para despegar los precios internacionales
de los internos y también para recaudar.
Deberían servir como un mecanismo que permita
la redistribución en primer lugar hacia
adentro del sector agropecuario, compensando a
los productores chicos, fomentando a las economías
regionales, la infraestructura (caminos que abaraten
los fletes, en nuevos puertos o modernización
de los actuales, en aumentar la capacidad de almacenamiento
de las cosechas) y luego hacia el resto de la
sociedad (educación, salud, seguridad)
gracias a los recursos del Estado. Los países
desarrollados subsidian la producción agropecuaria
y a las zonas rurales, a fin de asegurar la ocupación
del territorio y la cohesión nacional.
Políticas de este tipo, en cambio, dan
como resultado hacer raquítico el interior
y favorecer las grandes urbes, dañan la
seguridad nacional del país y su realización
como Nación. No puede existir una Nación
próspera si tiene un interior débil,
con el grueso de su población en inmensas
ciudades, dependiendo de las decisiones que surgen
de los centros urbanos muy alejados de su realidad.
El país necesita una política integral
para su desarrollo. Y la tributación exagerada
sobre la producción agropecuaria, lo que
produce es despoblamiento.
La protesta que lleva adelante el sector pone
en el centro del debate cómo se reparte
hoy el negocio de la producción con el
Estado y los escenarios futuros para las inversiones
y los modelos agrícolas dadas las nuevas
reglas de juego. Continuamente se escuchan las
proyecciones crudas sobre el impacto de las nuevas
reglas de juego en materia de retenciones a la
exportación de granos.
Los
números
No se habla de otra cosa que de números,
se llega a una conclusión simple, pero
inobjetablemente el campo va a perder mucho con
las nuevas medidas. En el caso de la soja distintos
cálculos indican en promedio cómo
se reparte el valor. Así, considerando
una soja FOB de U$S 458 por tonelada, hoy el Estado
se lleva 183 dólares, los gastos de puertos,
comisiones y otros rubros absorben 10 dólares
por tonelada y otros 10 dólares los exportadores,
90 dólares por tonelada son para gastos
del cultivo y comerciales, esto es para las empresas
proveedoras de insumos y servicios, en tanto que
15 dólares más van a fletes. Luego
de todo esos rubros, U$S 117 dólares (sobre
los U$S 458 de FOB) son para el productor en campo
propio; si se trata de un arrendatario esa cifra
baja a 45 dólares.
La
unión
Hoy vivimos un hecho novedoso que tiene a los
productores sin distinción de banderas
como protagonistas principales pero con el apoyo
poco común de otras entidades como las
Bolsas de Cereales, la Cámara de la Industria
Aceitera de la República Argentina (CIARA),
el Centro de Exportadores de cereales (CEC), Cámaras
de Consignatarias, los Consorcios Regionales de
Experimentación Agrícola (CREA),
las Asociaciones de Siembre Directa (AAPRESID),
ACSoja, MAIZAR, representantes de paperos y horticultores
quienes criticaron con dureza la aplicación
de las retenciones móviles a las exportaciones
agropecuarias dispuestas por el Gobierno y señalaron
su preocupación pues este tipo de medidas
conspira contra la aplicación de tecnología
y la adopción de sistemas de producción
modernos en los que la Argentina se ha destacado
con un dramático desenlace para nuestro
país por la gran desmotivación a
la producción, a muy corto plazo. Los argumentos
del Ministerio de Economía en contra de
la soja y en favor de los otros granos, la carne
vacuna y los lácteos son sorprendentes.
Desconoce que la soja tiene valor agregado en
forma de harinas, aceites o biodiésel con
una industria que en los últimos cuatro
años invirtió 900 millones de dólares
en plantas procesadoras y puertos. Y que también
el poroto dispara una cadena de valor agregado,
desde la modificación genética de
las semillas hasta las combinaciones de herbicidas
necesarias para que el cultivo crezca. Hay toda
una industria que está detrás. Porque
con estas políticas no solo se castiga
al cereal sino a los subproductos que tienen valor
agregado y al desarrollo de polos económicos
por desalentar las inversiones en el interior
del país.
Horizonte
No hay una explicación razonable a lo que
está ocurriendo hoy. Sensato es sentarse,
dialogar y buscar a través de una política
agraria inteligente, concreta, simple y sin mezquindad
que se proyecte en el largo plazo la solución
a estos y otros problemas que no sólo afectan
al campo sino a toda la sociedad en su conjunto.
La forma en que se está manejando el Gobierno
Central con respecto a las provincias nos hace
recordar la motivación del nacimiento de
nuestra entidad madre, la Confederación
General Económica, el 26 de mayo de 1950
en Catamarca, cuando las provincias en señal
de rebelión y al no tener voz en el poder
central portuario de Buenos Aires, le dieron origen
al movimiento confederal empresario más
importante que tuvo el país en su historia.
*Comunicado
emitido durante el paro.
|