| Empezaremos
por el final. Por el último de los episodios
de esta candente pulseada que midió las fuerzas
del Gobierno con el empuje y el tesón del
Campo argentino. Luego, a lo largo de las páginas
de esta revista, el lector podrá entender
cómo se llegó a esto y por qué
terminó como terminó, o mejor dicho,
por qué continuará y de qué
manera. Claro está que el epílogo
de esta historia no está definido aún,
y que abril será escenario de importantes
acontecimientos que completarán la trama.
Enorme
convocatoria de unidad
Parece asomarse una posibilidad de diálogo
en el horizonte. Fue voluntad del campo acceder
a poner un "parate" en el conflicto,
porque aún con el Gobierno fustigando en
público y masivamente la postura rígida
del paro agropecuario y sin medidas concretas
a las demandas estructurales, aún así,
la producción decidió crear un paréntesis
para el diálogo, para la concertación,
para la construcción de un modelo productivista
que rediseñe los ítems fundamentales
de la economía agropecuaria, pero no ya
como sedentarios receptores de medidas inconsultas,
sino como parte activa de la agenda política
de este Gobierno en materia agropecuaria. Sólo
así se entendería el significado
de la palabra "tregua" que podríamos
reemplazarla, en este caso, por "oportunidad".
En Gualeguaychú, el Campo desnudó
sus intereses, su voluntad, sus motivaciones y
su metodología de lucha. Lo hizo en un
acto emotivo sin banderas políticas, con
consignas precisas, con espíritu crítico
y demostrando que en el ánimo del productor
no está la posibilidad de abandonar esta
gesta. También lo hizo consciente del perjuicio
ocasionado a la sociedad, producto del desabastecimiento
alimenticio y por el cual pidió disculpas,
porque dicho escenario "fue una consecuencia
del reclamo, no un objetivo primordial del Campo",
según las palabras de Eduardo Buzzi, principal
referente agropecuario en estos días.
Alrededor de 30.000 personas participaron de la
convocatoria en Gualegaychú (emblema de
los cortes de rutas en todo el país) para
expresar su descontento por esta situación
y planificar los pasos a seguir luego del levantamiento
de los piquetes. En dicho acto hubo espacio también
para conmemorar a los veteranos de guerra y caídos
en Malvinas, por lo cual se entonó el Himno
Nacional y se propuso un minuto de silencio en
su honor.
Allí, estuvieron no sólo las cuatro
entidades principales (que por cierto no agrupan
a todos los que se manifestaron durante estos
21 días), también los "autoconvocados"
(representados en la voz del productor Juan Echeverría)
y una gran mayoría de ciudadanos, dándole
forma a un acto austero, respetuoso y sincero
del cual sólo emanaron razones que los
empujaron a tomar estas medidas extremas, por
las que se lamentan pero no se arrepienten, porque
el campo es "manso" pero puede rebelarse
y eso ahora el Gobierno lo tiene claro.
Quizás el resultado más conclusivo
de esta mega movilización agropecuaria
sea, después de tantos días de lucha,
la inédita unión alcanzada por las
entidades del campo, la alegría de sus
miembros por ver a los cuatro dirigentes del agro
como puntas de lanza sin que se advierta (como
en otras ocasiones) el filo de cada una o la pelea
por la vanguardia. Es bueno señalar este
logro genuino porque el Gobierno, en su afán
por disipar la trascendencia de este embate, apuntará
sus cañones para debilitar ese atributo
de fuerza. Nunca antes el Campo estuvo tan sólido
en sus reclamos sectoriales, y lo que antes era
su “talón de Aquiles” ahora
emerge como escudo protector de los intereses
de la mayoría. Así lo resumió
Mario Llambías (CRA) en su discurso a los
presentes: "Para muchos no éramos
importantes pero hemos demostrado que sí
lo somos y que unidos podemos lograr ser escuchados".
CRA, CONINAGRO, Sociedad Rural y Federación
Agraria, avanzan juntos y liman sus diferencias
en virtud de la lucha. "No nos une el amor
sino el espanto", aclara sin embargo Buzzi
"para marcar la cancha", pero a su vez
no adelanta su lanza y la mantiene en línea
con las otras tres que están tan firmes
como la suya para defender este reclamo.
A esto, hay que sumarle un escenario político
totalmente inestable, que muestra claramente al
ministro Martín Lousteau enfrentado con
el secretario Guillermo Moreno, entre otras cosas
por el cupo a las exportaciones de carnes y por
el "método Moreno" para mantener
los precios internos a raya. La sociedad en general
estuvo primero con el campo, luego con el desabastecimiento
tomó distancia (principalmente) en las
grandes ciudades; ahora, se alivia, espera, se
esperanza y piensa. Piensa en el campo. Esto quizás
sea otro de los logros del paro.
El
"grito de Gualeguaychú"
¿Será exagerado comparar esto con
los hechos que ofician de bisagras históricas
a la hora de narrar el devenir del Agro Argentino?
La similitud estará en los resultados que
puedan alcanzarse, pero cierto es que no hay antecedentes
inmediatos de semejante convicción de lucha
por parte de los productores, los cuales en 21
días tornaron unánime el interés
de toda la sociedad por saber "¿qué
le pasaba a la gente del campo?".
En Gualeguaychú el campo demostró
que defender al interior no sólo es una
cuestión de dinero sino de dignidad, que
movilizar al trabajador (en este caso rural) o
que pelear por lo que es legítimo haciendo
asambleas populares no siempre constituyen actos
demagógicos y pueden, como en este caso,
reflejar honestidad. El escenario elegido fue
una muestra fidedigna de que las provincias "también
existen", puesto que históricamente
las protestas y huelgas masivas se realizan desde
Capital Federal siendo "el interior"
un mero espectador que se mese con la onda expansiva
de las explosiones porteñas. Esta vez el
oleaje vino desde lo profundo del país
y las escolleras del Gobierno no pudieron disimular
la bravura de los epicentros, que más temprano
que tarde terminaron sacudiendo a toda la sociedad
con una elocuente verdad: "los alimentos
salen del campo señores, no del supermercado",
como decía una pancarta en suelo entrerriano.
"Nosotros
somos el pueblo"
Alfredo De Angeli, representante entrerriano de
FAA, emergió de este conflicto como la
nueva figura mediática del agro, alzando
su tonada litoraleña para expresar los
reclamos de sus pares con un código tan
simple como categórico, con una bronca
simpática pero de aguda reflexión.
Su contundencia pareció haber sido premiada
con la elección del escenario elegido por
las cuatro entidades para llevar a cabo el último
acto central de esta primera etapa de movilización.
"A los legisladores y gobernadores les digo
que acá [en este acto] están a los
que tienen que representar; ustedes deben hacer
lo que dice el pueblo porque fue el pueblo el
que los votó. Y a los gobernadores 'K'
les aviso que [el Estado] les está saqueando
las provincias, y eso los hará cada vez
más dependientes; el campo argentino les
va a exigir a ustedes que se pongan al frente
de la lucha contra el centralismo".
El presidente de Federación Agraria distrito
Entre Ríos, también pidió
disculpas por el desabastecimiento a los grandes
centros urbanos, al tiempo que aclaró que
"esto no es una tregua, como dicen los medios,
es un alto en el camino", refiriéndose
al final inconcluso de esta primera parte de la
protesta y a las últimas medidas del Gobierno
que atendieron sólo parcialmente el problema
de fondo.
Finalmente, en relación a la sorprendente
unidad lograda, De Angeli dijo que "filosóficamente
con algunas entidades no coincidimos, pero la
rentabilidad, compañeros, no tiene banderías
gremiales… ¡cuidemos esta unidad que
hemos logrado! ¡Hay que dejar de ser espectador
y pasar a ser protagonistas de esto!".
"Queremos
tener soluciones, no promesas"
MARIO
LLAMBÍAS (CRA)
"Suspendemos
el paro de comercialización por un término
no mayor a 30 días pero seguimos en estado
de alerta y movilización. Queremos tener
soluciones, no promesas. Vamos a seguir buscando
respuestas para la carne, la leche, los granos,
las economías regionales y vamos a pedir
una mesa de política agropecuaria que trabaje
permanentemente y que tenga el consenso y el poder
político para lograrlo. (…) No queremos
que nos vuelvan a versear, no queremos que pasen
30 días para estar nuevamente con las manos
vacías. Si no, vamos a volver a las rutas.
(…) Argentinos del campo, de cualquiera
de nuestras provincias que han estado en nuestras
rutas; argentinos de las ciudades, señora
Presidenta, señores gobernadores, señores
legisladores: sepamos que todos los argentinos
somos el campo. ¡Arriba la patria!".
"Al
campo se lo va a reconocer de otra manera"
LUCIANO
MIGUENS (SRA)
"No
somos golpistas ni somos oposición, no
tenemos fines políticos, somos hombres
de campo (…) El mayor logro de estos 21
días es que ahora al campo se lo va a reconocer
de otra manera, se lo va a aceptar en la verdad
de su realidad, en su gran contribución
al país y en lo que ayudó para que
la Argentina saliera de la crisis. (…) A
la Sociedad Rural Argentina se la diferencia como
la entidad que agrupa a los terratenientes, como
la oligarquía agropecuaria, pero eso no
es así. La Sociedad Rural ha estado y va
a estar, más que nunca, siempre al lado
del campo. La última suba de las retenciones
de la soja fue la gota que rebasó el vaso.
Pero el campo ya tenía muchos temas para
tratar desde que asumió el nuevo Gobierno
(…) Vamos a trabajar en conjunto para darles
más rentabilidad a las economías
regionales, que no tienen políticas de
largo plazo y de fomento".
"Vamos
por una política agropecuaria"
FERNANDO
GIOINO (CONINAGRO)
"La
unidad es el primer logro que mostró el
campo en esta protesta y es un logro que no debemos
perder. (…) Hoy queremos dialogar para diseñar
una política agropecuaria inclusiva donde
entren la ganadería, las economías
regionales, las pequeñas microempresas
familiares, los tamberos. Porque nosotros sólo
pedimos equidad y distribución de la riqueza
entre todos los pueblos del interior. (…)
No perdamos el diálogo constructivo con
la sociedad. Dejamos de ser desconocidos. Seamos
valientes pero pacificadores. Busquemos la paz
y el progreso de todos los argentinos. (…)
¡Basta de corto plazo! Vamos por una política
agropecuaria definitiva, que nos incluya a todos,
que sea solidaria, como quiere el movimiento cooperativo,
que sea justa, equitativa y distributiva; que
el pequeño y mediano productor puedan crecer
y seguir haciendo pueblos y ciudades".
"Empezar
a poner las cosas en su lugar"
EDUARDO
BUZZI (FAA)
"Chacareras
y chacareros: por si quedan dudas en la Casa de
Gobierno, yo soy Buzzi con 'z' , no Bussi, con
's' como el genocida de Tucumán. Digo,
para empezar a poner las cosas en su lugar. Es
importante que en el Poder Ejecutivo se informen
bien para que definan con claridad quiénes
están en los golpes y quiénes pusieron
los desaparecidos y los exiliados. (…) El
desabastecimiento es una consecuencia, no un objetivo.
Es la consecuencia de haber llevado las cosas
a donde las llevaron, de no haber prevenido (...)
Podrá haber faltado algún rubro
algunos días, pero cómo explican
la desnutrición, cómo explican que
en la Argentina se mueran por día 25 pibes
menores de un año por causas evitables
según UNICEF, cómo explican que
esto esté pasando en el país de
los alimentos, de la carne, de la leche y de las
proteínas".
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