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Un paréntesis de 30 días
Algunos hablan de "tregua", otros de "parate" y los más audaces se animan a decir que el campo aflojó la cincha porque era necesario dar un respiro al conflicto a fin de evitar situaciones irremediables en la sociedad, aunque este lapso de espera, puede ser en realidad, la antesala de algo más grande, más tenso y estructural por venir, si no se llega a un entendimiento en el corto plazo. El Gobierno desde Plaza de Mayo y el Campo desde Gualeguaychú, arengaron a los suyos para que esto no se olvide y se proponen un "instante" para evaluar cuánto ceden los primeros para alcanzar la paz, y cuánto endurecen los últimos en caso de no concertar.

Empezaremos por el final. Por el último de los episodios de esta candente pulseada que midió las fuerzas del Gobierno con el empuje y el tesón del Campo argentino. Luego, a lo largo de las páginas de esta revista, el lector podrá entender cómo se llegó a esto y por qué terminó como terminó, o mejor dicho, por qué continuará y de qué manera. Claro está que el epílogo de esta historia no está definido aún, y que abril será escenario de importantes acontecimientos que completarán la trama.

Enorme convocatoria de unidad
Parece asomarse una posibilidad de diálogo en el horizonte. Fue voluntad del campo acceder a poner un "parate" en el conflicto, porque aún con el Gobierno fustigando en público y masivamente la postura rígida del paro agropecuario y sin medidas concretas a las demandas estructurales, aún así, la producción decidió crear un paréntesis para el diálogo, para la concertación, para la construcción de un modelo productivista que rediseñe los ítems fundamentales de la economía agropecuaria, pero no ya como sedentarios receptores de medidas inconsultas, sino como parte activa de la agenda política de este Gobierno en materia agropecuaria. Sólo así se entendería el significado de la palabra "tregua" que podríamos reemplazarla, en este caso, por "oportunidad".
En Gualeguaychú, el Campo desnudó sus intereses, su voluntad, sus motivaciones y su metodología de lucha. Lo hizo en un acto emotivo sin banderas políticas, con consignas precisas, con espíritu crítico y demostrando que en el ánimo del productor no está la posibilidad de abandonar esta gesta. También lo hizo consciente del perjuicio ocasionado a la sociedad, producto del desabastecimiento alimenticio y por el cual pidió disculpas, porque dicho escenario "fue una consecuencia del reclamo, no un objetivo primordial del Campo", según las palabras de Eduardo Buzzi, principal referente agropecuario en estos días.
Alrededor de 30.000 personas participaron de la convocatoria en Gualegaychú (emblema de los cortes de rutas en todo el país) para expresar su descontento por esta situación y planificar los pasos a seguir luego del levantamiento de los piquetes. En dicho acto hubo espacio también para conmemorar a los veteranos de guerra y caídos en Malvinas, por lo cual se entonó el Himno Nacional y se propuso un minuto de silencio en su honor.
Allí, estuvieron no sólo las cuatro entidades principales (que por cierto no agrupan a todos los que se manifestaron durante estos 21 días), también los "autoconvocados" (representados en la voz del productor Juan Echeverría) y una gran mayoría de ciudadanos, dándole forma a un acto austero, respetuoso y sincero del cual sólo emanaron razones que los empujaron a tomar estas medidas extremas, por las que se lamentan pero no se arrepienten, porque el campo es "manso" pero puede rebelarse y eso ahora el Gobierno lo tiene claro.
Quizás el resultado más conclusivo de esta mega movilización agropecuaria sea, después de tantos días de lucha, la inédita unión alcanzada por las entidades del campo, la alegría de sus miembros por ver a los cuatro dirigentes del agro como puntas de lanza sin que se advierta (como en otras ocasiones) el filo de cada una o la pelea por la vanguardia. Es bueno señalar este logro genuino porque el Gobierno, en su afán por disipar la trascendencia de este embate, apuntará sus cañones para debilitar ese atributo de fuerza. Nunca antes el Campo estuvo tan sólido en sus reclamos sectoriales, y lo que antes era su “talón de Aquiles” ahora emerge como escudo protector de los intereses de la mayoría. Así lo resumió Mario Llambías (CRA) en su discurso a los presentes: "Para muchos no éramos importantes pero hemos demostrado que sí lo somos y que unidos podemos lograr ser escuchados".
CRA, CONINAGRO, Sociedad Rural y Federación Agraria, avanzan juntos y liman sus diferencias en virtud de la lucha. "No nos une el amor sino el espanto", aclara sin embargo Buzzi "para marcar la cancha", pero a su vez no adelanta su lanza y la mantiene en línea con las otras tres que están tan firmes como la suya para defender este reclamo.
A esto, hay que sumarle un escenario político totalmente inestable, que muestra claramente al ministro Martín Lousteau enfrentado con el secretario Guillermo Moreno, entre otras cosas por el cupo a las exportaciones de carnes y por el "método Moreno" para mantener los precios internos a raya. La sociedad en general estuvo primero con el campo, luego con el desabastecimiento tomó distancia (principalmente) en las grandes ciudades; ahora, se alivia, espera, se esperanza y piensa. Piensa en el campo. Esto quizás sea otro de los logros del paro.

El "grito de Gualeguaychú"
¿Será exagerado comparar esto con los hechos que ofician de bisagras históricas a la hora de narrar el devenir del Agro Argentino? La similitud estará en los resultados que puedan alcanzarse, pero cierto es que no hay antecedentes inmediatos de semejante convicción de lucha por parte de los productores, los cuales en 21 días tornaron unánime el interés de toda la sociedad por saber "¿qué le pasaba a la gente del campo?".
En Gualeguaychú el campo demostró que defender al interior no sólo es una cuestión de dinero sino de dignidad, que movilizar al trabajador (en este caso rural) o que pelear por lo que es legítimo haciendo asambleas populares no siempre constituyen actos demagógicos y pueden, como en este caso, reflejar honestidad. El escenario elegido fue una muestra fidedigna de que las provincias "también existen", puesto que históricamente las protestas y huelgas masivas se realizan desde Capital Federal siendo "el interior" un mero espectador que se mese con la onda expansiva de las explosiones porteñas. Esta vez el oleaje vino desde lo profundo del país y las escolleras del Gobierno no pudieron disimular la bravura de los epicentros, que más temprano que tarde terminaron sacudiendo a toda la sociedad con una elocuente verdad: "los alimentos salen del campo señores, no del supermercado", como decía una pancarta en suelo entrerriano.

"Nosotros somos el pueblo"
Alfredo De Angeli, representante entrerriano de FAA, emergió de este conflicto como la nueva figura mediática del agro, alzando su tonada litoraleña para expresar los reclamos de sus pares con un código tan simple como categórico, con una bronca simpática pero de aguda reflexión. Su contundencia pareció haber sido premiada con la elección del escenario elegido por las cuatro entidades para llevar a cabo el último acto central de esta primera etapa de movilización. "A los legisladores y gobernadores les digo que acá [en este acto] están a los que tienen que representar; ustedes deben hacer lo que dice el pueblo porque fue el pueblo el que los votó. Y a los gobernadores 'K' les aviso que [el Estado] les está saqueando las provincias, y eso los hará cada vez más dependientes; el campo argentino les va a exigir a ustedes que se pongan al frente de la lucha contra el centralismo".
El presidente de Federación Agraria distrito Entre Ríos, también pidió disculpas por el desabastecimiento a los grandes centros urbanos, al tiempo que aclaró que "esto no es una tregua, como dicen los medios, es un alto en el camino", refiriéndose al final inconcluso de esta primera parte de la protesta y a las últimas medidas del Gobierno que atendieron sólo parcialmente el problema de fondo.
Finalmente, en relación a la sorprendente unidad lograda, De Angeli dijo que "filosóficamente con algunas entidades no coincidimos, pero la rentabilidad, compañeros, no tiene banderías gremiales… ¡cuidemos esta unidad que hemos logrado! ¡Hay que dejar de ser espectador y pasar a ser protagonistas de esto!".

"Queremos tener soluciones, no promesas"

MARIO LLAMBÍAS (CRA)

"Suspendemos el paro de comercialización por un término no mayor a 30 días pero seguimos en estado de alerta y movilización. Queremos tener soluciones, no promesas. Vamos a seguir buscando respuestas para la carne, la leche, los granos, las economías regionales y vamos a pedir una mesa de política agropecuaria que trabaje permanentemente y que tenga el consenso y el poder político para lograrlo. (…) No queremos que nos vuelvan a versear, no queremos que pasen 30 días para estar nuevamente con las manos vacías. Si no, vamos a volver a las rutas. (…) Argentinos del campo, de cualquiera de nuestras provincias que han estado en nuestras rutas; argentinos de las ciudades, señora Presidenta, señores gobernadores, señores legisladores: sepamos que todos los argentinos somos el campo. ¡Arriba la patria!".

"Al campo se lo va a reconocer de otra manera"

LUCIANO MIGUENS (SRA)

"No somos golpistas ni somos oposición, no tenemos fines políticos, somos hombres de campo (…) El mayor logro de estos 21 días es que ahora al campo se lo va a reconocer de otra manera, se lo va a aceptar en la verdad de su realidad, en su gran contribución al país y en lo que ayudó para que la Argentina saliera de la crisis. (…) A la Sociedad Rural Argentina se la diferencia como la entidad que agrupa a los terratenientes, como la oligarquía agropecuaria, pero eso no es así. La Sociedad Rural ha estado y va a estar, más que nunca, siempre al lado del campo. La última suba de las retenciones de la soja fue la gota que rebasó el vaso. Pero el campo ya tenía muchos temas para tratar desde que asumió el nuevo Gobierno (…) Vamos a trabajar en conjunto para darles más rentabilidad a las economías regionales, que no tienen políticas de largo plazo y de fomento".

"Vamos por una política agropecuaria"

FERNANDO GIOINO (CONINAGRO)

"La unidad es el primer logro que mostró el campo en esta protesta y es un logro que no debemos perder. (…) Hoy queremos dialogar para diseñar una política agropecuaria inclusiva donde entren la ganadería, las economías regionales, las pequeñas microempresas familiares, los tamberos. Porque nosotros sólo pedimos equidad y distribución de la riqueza entre todos los pueblos del interior. (…) No perdamos el diálogo constructivo con la sociedad. Dejamos de ser desconocidos. Seamos valientes pero pacificadores. Busquemos la paz y el progreso de todos los argentinos. (…) ¡Basta de corto plazo! Vamos por una política agropecuaria definitiva, que nos incluya a todos, que sea solidaria, como quiere el movimiento cooperativo, que sea justa, equitativa y distributiva; que el pequeño y mediano productor puedan crecer y seguir haciendo pueblos y ciudades".

"Empezar a poner las cosas en su lugar"

EDUARDO BUZZI (FAA)

"Chacareras y chacareros: por si quedan dudas en la Casa de Gobierno, yo soy Buzzi con 'z' , no Bussi, con 's' como el genocida de Tucumán. Digo, para empezar a poner las cosas en su lugar. Es importante que en el Poder Ejecutivo se informen bien para que definan con claridad quiénes están en los golpes y quiénes pusieron los desaparecidos y los exiliados. (…) El desabastecimiento es una consecuencia, no un objetivo. Es la consecuencia de haber llevado las cosas a donde las llevaron, de no haber prevenido (...) Podrá haber faltado algún rubro algunos días, pero cómo explican la desnutrición, cómo explican que en la Argentina se mueran por día 25 pibes menores de un año por causas evitables según UNICEF, cómo explican que esto esté pasando en el país de los alimentos, de la carne, de la leche y de las proteínas".



 


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