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La "sojización": ¿un concepto enemigo?
El término se usa en nuestro país para describir el avance de la superficie sembrada con soja sobre suelos ocupados por otros cultivos o dedicados a las actividades ganaderas. Este fenómeno es actualmente, para muchos políticos y otros opinadores, el responsable de que en nuestro país hoy el precio de la carne, el pan y de la leche, entre otros productos, haya aumentado e incluso hayan llegado a escasear de las góndolas. Según los usuarios de esta nueva palabra, la rentabilidad de la soja hace que esta desplace a las otras actividades agropecuarias; entre sus "víctimas" favoritas están las vacas, el trigo y el maíz.

por ACSoja NOA*



La soja transgénica hoy es una más entre una gran cantidad de especies vegetales que se usan en nuestra alimentación y están genéticamente modificadas, pero por ser de las primeras y por su importancia tuvo un gran efecto mediático. Además, tuvo un enorme impacto económico, y mucho es lo que se puede decir de ello, entre sus efectos significó la sustitución del paquete de herbicidas de la soja por el glifosato, afectando los intereses de grandes laboratorios que facturaban en nuestro país decenas de millones de dólares en estos productos y causando para ellos un importante perjuicio económico. El glifosato y la soja fueron entonces blanco de las organizaciones ecologistas y se le practicaron todos los controles posibles sin ningún resultado. La conclusión final fue que el sistema de "soja resistente-glifosato" perjudicaba menos el ambiente (por el menor uso de productos químicos), era inocuo a la salud de humanos y animales y además era más económico.
La soja no es más que una planta, que como cualquier otra se alimenta de la luz solar y toma del suelo el agua y los nutrientes que necesita. Si no se la cosecha devuelve al suelo todo lo que tomó de él, más la materia orgánica que generó de transformar la luz del sol. Si la soja es cosechada se lleva consigo parte de lo que tomó del suelo como lo hace el trigo, el maíz, los tomates o cualquier otro producto vegetal. En un esquema sustentable se debe devolver al suelo los elementos que se exportan con la cosecha mediante la fertilización. El esquema es: cuanto más se produce, más se retira del suelo por lo tanto hay que incrementar la fertilización. Cuando empezamos con la siembra directa en Tucumán teníamos zonas enteras con suelos que habían perdido su capacidad productiva, fruto de la erosión ocasionada por las labores agrícolas, hoy la gran mayoría de estos lotes han recuperado buena parte de su potencial. Debemos aclarar que esta recuperación esta asociada a un manejo racional que incluye una rotación adecuada y una fertilización en consecuencia. Pero el cultivo principal, el que lo sostiene y lo hace posible es la soja.

El impacto ambiental
No nos engañemos, el reemplazo de la ganadería a campo en las zonas aptas para agricultura es inevitable. Un buen campo de cría que produce 150 kg/ha de carne significa entre 35 y 40 kg/ha de proteínas, una soja de 3 tn/ha implica alrededor de 1100 kg/ha de proteínas y cerca de 600 lts/ha de aceite comestible de alto valor calórico y nutricional. Quizás sea tiempo de empezar a analizar los balances energéticos de todos los sistemas y a medir la eficiencia de todos los procesos. Pero la intensificación es necesaria, y la soja es una gran candidata a pasar los exámenes, porque además de su generoso aporte proteico, los 600 lts/ha de aceite equivalen a una cantidad similar de combustible. Si sumamos todo el gas-oil que se consume en una campaña de soja, incluyendo el que usan los camiones para llevarla al puerto, no llegamos a los 100 lts/ha en Tucumán (es probable que en la zona pampeana esta cifre sea menor). La producción de agroquímicos y fertilizantes necesarios para llevar a cabo el cultivo seguramente insume una gran cantidad de energía. Pero es importante aclarar que a diferencia de la mayoría de los cultivos como los cereales o el algodón en los que el insumo más importante es el nitrógeno, la soja esta asociada en sus raíces a una bacteria que le permite tomarlo del aire, ahorrándolo del suelo. La síntesis del amoníaco base de los fertilizantes nitrogenados, requiere de enormes cantidades de energía.
Por otra parte, los nuevos eventos genéticos que están esperando para ser incorporados a las variedades comerciales de soja van a posibilitar al cultivo prescindir de muchos de los plaguicidas hoy necesarios. En este punto cabe destacar la labor de los genetistas, que además de llevar a este cultivo a su excepcional capacidad de adaptación y al nivel de rendimientos que hoy tiene, son los responsables de disminuir la carga de plaguicidas mediante su trabajo en la resistencia a las principales problemas sanitarios.

El desplazamiento
En nuestra provincia la soja ha pasado en la última década de alrededor de 90.000 ha a unas 280.000 ha en la presente campaña. En este período nuestra producción de caña de azúcar, limón, trigo y carne vacuna se ha incrementado considerablemente.
Las otras actividades agropecuarias como la producción de aves y cerdos, el limón, hortalizas, tabaco y frutilla, no compiten en absoluto por espacio con la soja, ocupan una zona agro-ecológica diferente y son más intensivas que los granos. Dependen de sus mercados y nada tiene que ver la soja con la decisión de hacer crecer o disminuir alguno de estos rubros. Más aún, la soja sirve como cultivo complementario en la zona primicia de papa y en el tabaco.
La caña de azúcar es de producción más intensiva que la soja, por ende puede pagar alquileres más caros y cada vez que el mercado se lo permite avanza sobre la superficie de soja. Para los cañeros la oleaginosa es más bien una alternativa en sus zonas marginales en los años de precios bajos y sirve para eliminar malezas problema entre dos ciclos de plantación pero de ninguna manera es una competidora o una amenaza para la producción de azúcar.
El caso del maíz es diferente, este si ocupa los mismos suelos que la soja coincidiendo con ella en la fecha de siembra, no obstante ambos se complementan y sinergizan su potencial productivo en un modelo de rotación sustentable.
Pero debemos entender algo, el maíz (como la fertilización) es parte integrante de un sistema productivo, donde la soja ocupa el rol estelar.
El caso del trigo, que ocupa los mismos suelos en diferentes época del año, es distinto, este cultivo se debe a la soja, esto es si no cultiváramos soja en Tucumán tampoco haríamos trigo. Esto es así porque el trigo en sí mismo es un cultivo de muy baja rentabilidad y de resultados muy aleatorios en nuestra región, si se siembra es porque como cultivo complementario de la soja es subsidiado por ella en sus costos fijos.

Conclusiones
Es comprensible que un Gobierno tenga la obligación de velar por todos y que la redistribución de la riqueza sea parte de su deber. Pero como está planteada es abusiva y desconsiderada.
¿No es también responsabilidad de quién gobierna alentar la generación de la riqueza que se pretende distribuir? Si se han cometido errores o injusticias, pues invitamos a sentarnos en una mesa a discutir cómo resolverlas.
Pero algo si debe quedar claro es que: la soja no daña al ambiente más que otros cultivos, ni esquilma los suelos, ni daña directamente la salud de nadie, ni tiene la culpa de que falte carne o que el pan este caro. Por el contrario, es la causa principal por la que en los lugares donde se cultiva se ha revertido una situación de estancamiento decadente por una prosperidad que no queremos resignar.
¿No sería importante reconsiderar la acepción peyorativa de este termino antes de emplearlo de manera tan ligera?

*Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Zona Noroeste).

 


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