Recorrer
el Alto Valle y el Valle Medio del Río
Negro implica rendirse a la evidencia de las transformaciones
que la mano del hombre puede hacer con la naturaleza,
en este caso en un sentido positivo. En medio
de una geografía agreste, caracterizada
por la aridez del clima, el riego sistematizado
hizo milagros y permitió el desarrollo
del mayor polo frutícola del país.
A lo largo del curso superior del río Negro
–formado por la confluencia de los ríos
Limay y Neuquén-, nace la zona de valles
que se denominan Alto Valle, Valle Medio y Valle
Inferior, donde se concentra la mayor superficie
irrigada de Argentina. Son 150.000 hectáreas
en donde el paisaje árido se transforma
en una sucesión de pequeñas y medianas
plantaciones de frutas, que conforman una de las
mayores riquezas de la provincia y una economía
regional de enorme potencialidad.
Para conocer esa potencialidad, basta destacar
algunos datos salientes. Por ejemplo, que las
exportaciones de manzana y pera del Alto Valle
–una zona que comprende principalmente las
localidades de Cipolleti, en el límite
con Neuquén, Allen y Gral. Roca- representan
la mitad de las exportaciones de frutas frescas
del país. El complejo exportador frutícola
ocupa el puesto número 10 entre los complejos
exportadores nacionales. Para el país,
representa una mayor cantidad de divisas que las
obtenidas por la cuota Hilton, y supera incluso
a los complejos del girasol, arroz, cuero, lácteo,
pesquero, tabacalero y algodonero. Argentina es
el primer exportador mundial de peras y el quinto
exportador de manzanas, que llegan a más
de medio centenar de países, principalmente
Brasil, la Unión Europea, Estados Unidos
y Rusia.
Sólo en el Alto Valle hay 50.000 hectáreas
implantadas con frutales, 85% en Río Negro
y 15% en Neuquén, con unos 4.000 productores,
260 establecimientos de acondicionamiento y empaque,
220 establecimientos frigoríficos, y 11
empresas que elaboran jugo concentrado.
El complejo genera 50.000 puestos de trabajo directos
y 15.000 indirectos y tiene gran relevancia en
la estructura socioeconómica de las dos
provincias, fundamentalmente en la ocupación
de mano de obra. A diferencia de otras economías
regionales de origen agropecuario, la fruticultura
ocupa mano de obra en forma intensiva: no se inventó
aún la cosechadora que iguale o supere
en rendimiento y costo al trabajo de hombres y
mujeres en la recolección de frutas.
Como en otras actividades, la fruticultura también
está gravada con un 10% de retenciones,
a diferencia de los cítricos, que tributan
el 5%, pese a que la problemática de ambos
sectores es idéntica. Sólo por las
ventas al exterior de manzana y pera en fresco
y concentrados (jugos), el sector aporta 50 millones
de dólares anuales.
De
la planta al puerto
Como sucede con la lechería en las cuencas
tamberas de Santa Fe y Córdoba, la fruticultura
se constituyó en un motor de desarrollo
para la economía regional del Alto Valle,
principalmente. La actividad tiene una fuerte
tradición exportadora (se exporta el 57%
de la pera producida y el 26% de la manzana) con
ingresos anuales de divisas que superan los 400
millones de dólares.
La producción principal es de frutas de
pepita (peras y manzanas), que representan más
del 85% de la producción nacional, y en
menor escala fruta de carozo (nectarinas, duraznos
y ciruelas) y uvas.
La actividad se caracteriza por sumar capital
y mano de obra intensiva, con horizonte de mediano
plazo (15/20 años) para las inversiones
y con productos que deben competir internacionalmente.
La cosecha de la fruta se realiza desde noviembre
a abril, y hasta esa fecha el productor debe realizar
las tareas culturales desde abril del año
anterior. El empaque y la conservación
reciben la fruta cosechada que luego se procesa
durante todo el año según los destinos.
La concentración de la actividad en pocos
meses y la diversidad de especies y variedades
que se comercializan, requiere de una muy eficiente
coordinación y logística.
La comercialización se realiza a los mercados
de ultramar en el primer semestre (contraestación),
y durante todo el año en el mercado regional
(Brasil, otros países latinoamericanos
y mercado interno).
La producción se orienta principalmente
a frutas para consumo en fresco, pero un volumen
importante se industrializa. La fruta fresca se
comercializa principalmente en los mercados externos
(UE, Rusia, USA, Brasil, con desarrollo de nuevos
mercados, como México, Argelia, entre otros),
complementándose con el mercado interno,
que mantiene un interesante nivel de demanda.
La fruta industrializada, en su mayor volumen,
se destina a jugos concentrados que se exportan
casi en su totalidad a USA, y el resto se comercializa
en el mercado interno.
El mercado frutícola mundial se caracteriza
por una fuerte competencia de oferta, en el que
participa todo tipo de frutas y de distintos orígenes,
lo que requiere de una mejora permanente en la
competitividad.
Los cambios globales y la necesidad de lograr
un adecuado posicionamiento hacen indispensable
el conocimiento del marco externo donde se desarrolla
el negocio, y de adecuadas condiciones en el marco
interno en el que se desarrolla la producción,
con una visión y estrategias de largo plazo
compartidas.
Una
capacitación imperdible
Nuestro Agro tuvo oportunidad de compartir –junto
a una treintena de periodistas especializados
en la temática agropecuaria a nivel nacional-
una visita de tres jornadas al sistema productivo
del Alto Valle y Valle Medio de Río Negro,
donde se abordaron los diferentes aspectos de
la economía regional que se incluyen en
este informe.
La actividad fue organizada por la Asociación
de Periodistas Agrarios Patagónicos (APAP),
filial del Círculo Argentino de Periodistas
Agropecuarios (CAPA), y contó con el apoyo
de organizaciones públicas y privadas y
empresas del sector.
"Nuestro objetivo era que los colegas pudieran
profundizar, contrastar y enriquecer su visión
sobre las actividades que tradicionalmente se
desarrollan en la zona, además de reflejar
a sus diversos públicos otras alternativas
que actúan como complemento a la fruticultura",
aseguraron desde la Asociación de Periodistas
Agropecuarios de la Patagonia..
Junto a Nuestro Agro estuvieron representados
los diarios Clarín, Perfil, Ámbito
Financiero, La Capital y Diarios Bonaerenses DIB;
las revistas El Federal, Supercampo, Genoma, Nuestro
Agro, CREA, Argentine Wines; Canal 9 de Buenos
Aires y Canal Rural con sus programas Informe
Rural, Mercado Frutihortícola y Frutas
& Hortalizas; las radios Nacional, Mitre,
Argentina, Splendid, LT 14 de Entre Ríos,
LU 37 de General Pico, La Pampa; la Agencia de
Noticias Télam; la Gaceta Agroindustrial
de Rosario; y los portales agrositio.com y agricola.biz.
La actividad permitió obtener una visión
integral de luna economía regional que
tiene puntos de contacto con otros sistemas productivos
del interior del país, mucho más
cercanos a los de la provincia de Santa Fe y de
Córdoba.
La capacitación incluyó charlas
técnicas y una recorrida por distintos
laboratorios ofrecidas por profesionales de la
Estación Experimental Agropecuaria Alto
Valle del INTA, la Fundación Barrera Patagónica
(FUNBAPA) y el CIATI, un centro de desarrollo
y apoyo tecnológico para la industria del
sector.
También representantes de diferentes instituciones
estatales, intermedias y del sector privado pudieron
tomar contacto con el grupo de periodistas para
difundir sus actividades. Así, pudieron
expresarse desde los grandes productores e industrializadotes
nucleados en la Cámara Argentina de Fruticultores
Integrados (CAFI), como los pequeños propietarios
de plantaciones agrupados en la Federación
de Productores, y otras instituciones como Mujeres
en Lucha, Fundación para el Desarrollo
de la NorPatagonia (Fudenpa) y el Ministerio de
la Producción de Río Negro.
Tendencias
que afectan al negocio frutícola
* Impacto de la globalización: se generan
más negocios, hay un mayor intercambio;
también aumentan los competidores, y por
ende se requiere de una mayor capacidad competitiva;
se plantean nuevas reglas, mayores exigencias;
se presenta un cambio en la importancia relativa
de las regiones (predomina eje Asia-Pacífico).
* Importancia de los consumidores: se invierte
la cadena y gana protagonismo el consumidor; el
mercado está sesgado a la demanda y se
producen cambios permanentemente; las estrategias
de marketing se conciben desde el consumidor;
se modifican las relaciones de poder; las ONGs
que defienden los derechos de los consumidores
intervienen con mayor poder.
* Cambios en la comercialización: cobran
mayor importancia los supermercados, se incrementa
la concentración; se plantean más
reglamentaciones sanitarias, alimentarias, ambientales,
de seguridad y sociales; las exigencias de la
logística son mayores; las marcas son más
importantes; es necesario mejorar el relacionamiento
de la cadena de abastecimiento y el desarrollo
de organizaciones regionales.
* Nuevas y crecientes exigencias: en forma acelerada
y continua, los compradores internacionales generan
normas y exigencias particulares; su cumplimiento
se hace más complejo no sólo por
el carácter de las mismas, sino por la
diversidad de normas que se generan.
* Importancia de la tecnología: disminuye
la importancia de las ventajas naturales y se
incrementa la de las ventajas competitivas; surgen
nuevos productos, nuevas variedades, productos
diferenciados, se trabaja sobre las propiedades
de los productos; la I+D (Investigación
+ Desarrollo) es concebida como estrategia en
el negocio.
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