La logística apremia. Ni bien se levantó
la medida de fuerza, los productores retomaron
las tareas de cosecha y dirigieron los camiones
a las rutas para empezar a cumplir sus compromisos.
El día posterior al levantamiento del lock-out
por parte del sector agropecuario, arribaron a
los puertos de la zona de Rosario casi 60.000
toneladas de soja y 46.000 toneladas de maíz,
con lo cual apenas se pudo comenzar a abastecer
a los barcos que estaban esperando para cargar
más de 300.000 toneladas del poroto y de
600.000 toneladas del cereal. En total, se demoró
la entrega de casi cinco millones de toneladas
de productos: la mitad de maíz y el resto
de semillas y productos oleaginosos.
De acuerdo con la información oficial,
en los lotes sojeros de la región núcleo,
la recolección estaba avanzando beneficiada
por condiciones favorables para las labores y
por el levantamiento del paro agropecuario. En
algunos casos, prefieren terminar con lo poco
que les quedaba del maíz para luego abocarse
de lleno a la soja. Eso sí, ahora empiezan
a verse otras cuestiones que pueden obstaculizar
puntual y localizadamente los avances: la falta
de camiones, típica de la época,
y la falta de gasoil -aunque se pague más-.
Los niveles de humedad observados son los adecuados
mientras que el aspecto de las plantas es bueno,
en general. Hay situaciones particulares, en donde
los lotes presentan distintos niveles de stress
Soja
El paro agropecuario coincidió con una
desaceleración de los precios internacionales
de la soja. Los exportadores incumplieron algunos
contratos y se frenaron las ventas de poroto y
harina de soja por la falta de mercadería
interna. Aunque era de esperarse que el efecto
aumento de retenciones, avance de la cosecha y
baja acumulada de Chicago desde el 10 de marzo
hasta ahora, diera por resultado una fuerte caída
del precio de la soja en el mercado doméstico;
ello no fue tan así. Es la necesidad inmediata
por "recomponer las cosas" lo que ha
permitido que el valor no cayera tanto. Pero,
el transcurrir de los días en un contexto
de precios con perspectivas bajistas en el corto
y mediano plazo estará descubriendo mejor
los fundamentales imperantes.
Las puntas vendedora y compradora se separaron
y los valores de mercado fueron poco representativos.
A pesar de esto, la necesidad de originar, sumada
a la baja del índice FOB, atenuó
el impacto de la medida.
En lo que respecta al sector de la exportación,
pasó de pagar $1.060 previo al anuncio
del Gobierno (con retenciones fijas en 35 %) a
pagar 910 $ ya con el nuevo esquema de retenciones
móviles (US$ 291, con un arancel de 38
%), igualando la cotización del Mercado
a Término de Buenos Aires (MATBA) para
la entrega en cosecha.
Maíz
El caso del maíz fue distinto. Los precios
internacionales se mantuvieron más firmes,
elevando consecuentemente los índices FOB.
Siguieron anotándose ventas (tres millones
de toneladas adicionales en la segunda quincena
de marzo) y se agudizó la necesidad de
recibir mercadería para cumplir con los
compromisos inmediatos.
Tanta fue la necesidad de los exportadores que,
aún con un mayor arancel de retenciones
(del 25 por ciento fijo se pasó a tributar
26 por ciento) pasaron de pagar 500 pesos por
tonelada el lunes previo al anuncio de retenciones
móviles a 540 pesos (172,8 dólares)
el 7 de abril, igualando los valores del MATBA
y renunciando a parte del margen de negocio de
la propia exportación.
EEUU
marca el ritmo
De acuerdo al último informe del USDA,
la intención de los productores norteamericanos
es sembrar un 18% más de superficie con
soja, exactamente 30,3 millones de hectáreas.
Como esto significó menos área para
maíz, este cereal se convirtió en
el líder de los futuros de Chicago ya que
tiene que recuperar acres de manos de la soja.
Por otra parte, condiciones de humedad superiores
a lo normal en el Delta y en el Medio Oeste americano
contribuyen a desplazar superficie del maíz
a la soja, afirmando al cereal respecto de la
oleaginosa.
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