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La frutilla prueba suerte en la costa santafesina

El desvanecimiento de las actividades típicas de esta zona llevaron a los productores a apostar con mayor fuerza a la producción frutillera. Hoy, producen cerca de 100 hectáreas. Para 2008, se prevé una reducción de la superficie provincial ocupada con esta fruta.

por Ivana Zilli*




Tradicionalmente, la costa santafesina se dedicó a la actividad hortícola y a la floricultura. Eran muy pocos los productores que cultivaban frutillas. Sin embargo, los vaivenes económicos y los distintos factores del contexto provocaron que en 2001 comience a fortalecerse la producción frutillera en esta zona (incluye a San José del Rincón, Arroyo Leyes, Santa Rosa de Calchines y Helvecia). En la actualidad, 100 hectáreas (representa el 21% de la producción que se realiza en el ámbito provincial) están ocupadas con esta fruta.
Poco a poco, los quinteros se fueron sumando a esta iniciativa y empezaron a incursionar en este trabajo que es muy típico de las tierras corondinas (departamento San Jerónimo).
Durante los últimos años, la superficie ocupada con frutillas "no aumentó de forma significativa en nuestra provincia". Sin embargo, "en la campaña 2007 se ha registrado un incremento de implantación en la zona de la costa", advirtió el ingeniero agrónomo Cristian Pernuzzi, asesor de productores frutilleros.
Un crecimiento que se concretó a raíz de varias razones. En primer lugar, "el cultivo de frutilla surgió como una alternativa económicamente viable frente a la baja rentabilidad que otorgaban los cultivos tradicionales de la costa". En segunda instancia, "esta zona posee ventajas agroecológicas si se compara con la de Coronda. Tiene suelos arenosos y profundos, con poca historia en la producción de frutillas, agua de riego de excelente calidad e inviernos suaves o menos rigurosos por la influencia de los ríos", puntualizó Pernuzzi.
Estas ventajas "juegan un rol muy importante ante los actores nuevos que a la hora de apostar a este cultivo lo hacen en la zona de la costa".
Más allá de esto, también hay que enfrentar distintas "limitaciones estructurales" que en el corto, mediano y largo plazo se pueden solucionar. "La falta de oferta de insumos específicos (agroquímicos, plantines, etc.) para el cultivo de frutilla, la ausencia de un transporte especializado en el traslado de la fruta (manejo poscosecha), una mano de obra con poca experiencia en esta producción y la falta de industrias especializadas en derivados de frutillas (mermeladas, pulpas, congelados). Factores que limitan pero no impiden el crecimiento de la actividad en la costa santafesina", que desde hace un tiempo resulta atractiva para varios inversores.

Detrás de las cifras
En 2001, la provincia contaba con 375 hectáreas ocupadas con frutillas. Una cifra que luego de un leve subibaja, se ubicó en las 476 hectáreas (el año pasado), de acuerdo a los datos estimados por técnicos, productores e instituciones como el INTA Agencia Santa Fe que están vinculados con este sector (Ver Gráfico 1).
Para la campaña 2008, se prevé una reducción de la superficie que recién se conocerá a principios de mayo cuando finalice la implantación del cultivo. "Esta disminución del área ocupada con esta fruta se debe básicamente a que la campaña 2007 fue regular (se produjo la inundación en los primeros meses del año, hubo una concentración de la producción en pocos días del mes de octubre de 2007 y se registraron varios problemas con la disponibilidad de mano de obra para la cosecha)", precisó el profesional.
Entre 2001 y 2003, la zona frutillera de Santa Fe no estuvo ajena a la crisis que existía en el ámbito nacional donde se registró la menor superficie implantada durante varios años. Una vez pasado este temblor, a partir de 2004, "nos ubicamos en una meseta que varía entre las 450 y 500 hectáreas. Un piso que responde a limitaciones que son más de tipo estructural que económica. La falta de mano de obra al momento de la cosecha y el escaso consumo interno juegan un rol importante en toda esta situación", advirtió Pernuzzi.
Aunque, reconoció que "la inversión privada en aumentar la capacidad de congelado y la apertura del mercado externo han ayudado a mantener la superficie y, quizás, en un futuro no muy lejano a incrementarla".

Para no recordar
Lamentablemente, la última cosecha (la de 2007) "no fue buena" debido a que durante toda la campaña se tuvieron que enfrentar varias complicaciones relacionadas con la recolección de frutillas y la comercialización (problemas de logística) que estuvo marcada por los bajos precios (por ejemplo, en octubre cuando se registró el pico de producción, 1 kilo se vendía a $ 1,20; y la industria supo pagar entre $ 2,20 y $ 2,60). Esta situación "repercutirá sin dudas este año", reconoció el ingeniero Pernuzzi.
Habitualmente, la mitad de la producción de frutillas se vende para consumo en fresco y el otro 50% está destinado a la industrialización (con la finalidad de elaborar dulces, mermeladas, pulpas y congelado). Dentro de la industrialización, "en los últimos 4 años ha crecido la venta de frutillas congeladas con destino a la exportación", comentó el profesional.
Una fruta que cuando está destina al comercio interno se comercializa, básicamente, en los grandes mercados concentradores de la Argentina (en Buenos Aires, Avellaneda, Córdoba, Rosario y Santa Fe, entre otros). Mientras que la congelada, se vende, fundamentalmente en Norteamérica (EEUU y Canadá) y Europa (Francia, Alemania, España).

*Corresponsal de Nuestro Agro en Santa Fe.

 

 


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