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Las implicancias de las retenciones móviles
Tal como está calculado el nuevo esquema de derechos a las exportaciones del poroto de soja, conviene tener en cuenta algunos aspectos para determinar de qué manera presionará el mecanismo en diferentes situaciones de precios.

Son muchos los especialistas que coinciden en que el sistema limita de sobremanera las posibilidades de los productores sojeros en el mercado de futuros y reduciría significativamente el margen de ganancia ante una baja de precios o rindes por debajo de 30 quintales.
Cuando el contexto internacional mejore los precios de la oleaginosa, los exportadores tendrán que usar ese mayor ingreso para pagar cada vez más impuestos quedando proporcionalmente menos dinero para el productor local. En términos prácticos, esto indica que actualmente podrán calzar precios topes en torno a U$S 300 luego de descontar impuestos y gastos de fobbing.
Por ejemplo, en el caso potencial de una soja cuyo índice FOB oscile los U$S 500, por cada suba de 10 dólares en el mercado internacional el productor recibiría menos de 2 dólares. Sin embargo, una vez que el mercado FOB supere los U$S 600 dólares por tonelada el productor pasará a recibir apenas 50 centavos adicionales por cada 10 dólares de suba.

Fuerte peligro de bajas
Aunque las expectativas del mercado internacional se mantienen estructuralmente en alza para lo que resta de la campaña 2007/08, es necesario poner atención sobre algunos aspectos de riesgo, ya que el sistema de retenciones móviles ha sido planteado para el próximo cuatrienio.
En un escenario de precios descendientes y siguiendo con el ejemplo anterior como referencia, por cada 10 dólares que baje el poroto desde los U$S 500 actuales, el precio interno se reducirá casi 3 dólares. Sin embargo, si se llegara a perforar el soporte de los U$S 400, el precio bajaría algo más de 4 dólares por cada tonelada negociada internamente.
De esto, se deduce que en un escenario de precios ascendentes, los productores se beneficiarán con demasiadas limitaciones. Por el contrario, un mercado desinflado podría acarrear consecuencias nefastas para los productores argentinos.

Volatilidad
Otra importante consecuencia del nuevo sistema de retenciones tiene que ver con la reducción de la volatilidad del precio de los granos. El esquema de parámetros definidos para la soja es tal que coloca el tope de precios en los niveles actuales, reduciendo las chances de que se produzcan subas adicionales de envergadura. Sin temor de alzas se reducirá el interés de hacer coberturas y los mercados a término locales perderán liquidez. Sin liquidez se perderá transparencia, previsibilidad y una de las herramientas esenciales para administrar el riesgo de la empresa.
El sistema de retenciones no evitará el riesgo de bajas, por lo que los empresarios agrícolas seguirán necesitando de los futuros y de las opciones para establecer pisos de venta y realizar coberturas. Pero las oportunidades de hacer negocios se verán restringidas por la falta de compradores.

Imprevisibilidad
Otro de los argumentos del gobierno fue buscar previsibilidad. Sin embargo, este argumento incurre en una tremenda contradicción en sí mismo, ya que la falla del sistema recae en la propia esencia por establecer topes para los precios de venta dejando descalzada la comercialización de los insumos y demás costos de la empresa agrícola.





 


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