Nota publicada Edición Impresa "Enero 2018"
Editorial

La educación, clave del futuro

A lo largo de estos 25 años que ha comenzado a transitar Nuestro Agro se han visitado numerosas escuelas agrotécnicas de la región entendiendo su rol y resaltando la función educativa que cumplen en el ámbito de los pueblos rurales. No olvidamos que en la primera edición editada, hablábamos del IPEA Nº14 de San Francisco, que en aquel entonces ya incorporaba un tambo computarizado como gran novedad. 
Hay diferentes ópticas para evaluar la labor de estas escuelas de ciclo secundario, en su mayoría de gestión privada. Según el enclave y su región, se detectan características particulares en cada una de ellas. Están las que se ciñen al criterio tradicional con el ciclo de sies años y otras que han dado un paso rompiendo con algunos paradigmas y ofrecen un secundario de cinco años con una capacitación laboral específica, al estilo de una pasantía. Este sería el caso de la Escuela Agrotécnica "Los Colonizadores" que desde 2010 ha optado por un secundario que respeta la currícula y en forma paralela permite desarrollar actitudes laborales especialmente en la cadena productiva lechera. Sobre esta Escuela muy conocida en el Departamento Las Colonias se habla en la presente edición. En los próximos meses Nuestro Agro continuará visitando otros establecimientos agrotécnicos para actualizar información y conocer qué cambios se han producido en 25 años.
No se puede ignorar que en un cuarto de siglo, particularmente en la actividad agropecuaria han ocurrido profundos cambios, desde la posesión de la tierra, la incorporación de nuevos procesos productivos de la mano de la tecnología, incluyendo la maquinaria agrícola, que hoy permite hablar de agricultura de precisión y mucho más.
Las exigencias para absorber estos cambios también han modificado el funcionamiento de la familia rural, se ha producido la expulsión de mucha gente que, o no se adaptó a los cambios o no se capacitó debidamente para continuar desempeñándose en labores tradicionales.
Es entonces el momento de preguntarse si la Educación en general y las Escuelas Agrotécnicas en particular que tienen un destacado rol en la formación de los jóvenes en el área rural, se han adaptado o se han preparado para atender semejantes cambios. Seguro que no ha ocurrido, la Educación tradicional en el país se encuentra atrasada o mejor dicho obsoleta en muchos aspectos, en particular en sus currículas. Un Estado ineficiente ha ido por detrás y además no se han librado los debates necesarios.
Para el caso de las Escuelas Agrotécnicas la Federación de Institutos Agrotécnicos Privados de la República Argentina (Fe.DIAP) entidad que conforma una verdadera Red de Trabajo de la Educación Rural Agropecuaria, se han promovido debates valiosos como las Jornadas Nacionales FEDIAP 2010, donde fueron escuchados particularmente los alumnos que finalmente hicieron pública sus aspiraciones y sus críticas. Allí plantearon las necesidad de un esfuerzo académico- institucional para  mejorar el sistema Educativo por el que transita.
FEDIAP además se ocupa de coordinar la acción educativa y técnica entre los distintos Establecimientos Públicos de Gestión Privada que brindan Educación en el Medio Rural (a través de distintas Modalidades: Agrotécnica, Alternancia Educativa, Forestal, Hortícola, Salud y Ambiente, Turismo Rural, Formación Profesional, etc.) a lo largo y a lo ancho del país; buscando elevar el nivel de enseñanza, extensión e investigación y promocionar el desarrollo integral de la población rural.
En la actualidad, se vinculan como Asociadas a FEDIAP 150 Escuelas distribuidas en las siguientes provincias argentinas: Tierra del Fuego, Neuquén, Chubut, Río Negro, Mendoza, San Juan, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa; estas instituciones albergan cada año unos 21.000 alumnos entre varones y mujeres y en ellas trabajan unas 4.000 personas, entre Directivos, Técnicos y Docentes.
Entendemos que esta acción de una entidad privada y sin fines de lucro, es altamente valorable y contribuye a repensar la enseñanza agrotécnica, a lograr jóvenes mejor preparados ya sea para proseguir estudios superiores o bien disponer de habilidades para insertarse dignamente en las actividades laborales en una ruralidad que demanda todos los días puestos de trabajo para gente capacitada en actividades específicas.
El cambio que se espera en el país, no sólo pasa por erradicar la corrupción en el Estado, sino que debería avanzar con una fuerte política educativa, de cambios profundos y no de maquillajes. Se cambia recuperando valores y brindando acceso al conocimiento con inclusión social e igualdad de oportunidades. 

Fuente: Nuestro Agro

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