Nota publicada Edición Impresa "Enero 2018"
Lechería

Del eterno presente al futuro prometido

Del eterno presente al futuro prometido
La conformación de la Mesa Sectorial Láctea que encabeza el mismísimo presidente de la Nación, Mauricio Macri, es la esperanza del sector para no volver a quedar relegada en la nómina de políticas prioritarias para 2018. Creada a fines del año pasado y con la promesa de reunirse en este inicio de año para seguir acercando posiciones sectoriales y detectando problemas puntuales en la cadena, la Mesa Sectorial tiene por delante un desafío mayúsculo: recuperar el crecimiento de la actividad sin afectar la rentabilidad del sector primario y equilibrando la relación de fuerzas entre sus eslabones. Las asignaturas pendientes siguen siendo la competitividad, la estructura de costos, el comercio internacional y el financiamiento para fortalecer los eslabones productivos. Tarea para nada sencilla pero que tiene una ventaja: hoy Gobierno, producción, industria y (próximamente) comercio, pueden sentarse a la misma mesa.
Una batalla aparte le espera al productor, que deberá hacer frente al clima incierto del verano y el otoño y recomponer su base productiva con financiamiento fresco, manejando quirúrgicamente la estructura de costos para no quedar fuera de juego.
En el caso de la industria, el desafío máximo es retornar a la competitividad y ajustar eficientemente su negocio. Las exportaciones siguen retrasadas y el mercado interno en un contexto inflacionario tiene lógicamente un techo a la vista. A ese delicado escenario se le suma el inicio de la discusión paritaria con el gremio ATILRA, que si bien no muestra el vigor de años anteriores, continúa agazapado esperando cerrar un conveniente acuerdo salarial que le cubra las pérdidas del año anterior. Este entuerto no será sencillo para ninguna de las partes. La industria sabe que cuenta con el aval del Gobierno para dilatar este tema lo más que pueda, pero el poderoso sindicato aún conserva su efectiva modalidad de persuasión, capaz de movilizar gente y recursos ante eventuales conflictos. Ya no tiene la omnipotencia de otros tiempos pero sus experimentados dirigentes saben cómo salir airosos de en estas discusiones.
Párrafo aparte es el caso de SanCor, que en 2018 seguramente tendrá un desenlace. La llegada de un jugador fuerte como Fonterra al mercado interno se sentirá indefectiblemente en el negocio. Aún no se sabe cuánto quedará de la cooperativa láctea hasta que finalmente se resuelva la negociación. Su estructura es demasiado grande y pesada como para seguir otro año más acumulando deuda. Quedó claro que el Estado argentino no está interesado en salvar a SanCor nuevamente.
La lechería argentina nunca pierde las esperanzas de que el que comienza sea su año. Son varias gestiones y gobiernos tanto provinciales como nacionales, los que a lo largo de la historia vuelven a repetir el mismo viejo eslogan de que esta actividad tiene un futuro enorme, una potencialidad sin límites, un destino de grandeza mundial que está escrito, pero lamentablemente, pasan todos ellos y la lechería continúa en su eterno presente de crisis. Ojalá que este sea el año de la lechería. 

Fuente: Nuestro Agro

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