Nota publicada Edición Impresa "Enero 2018"
Lechería

El tambo pastoril se adapta ante una economía inestable

El tambo pastoril se adapta ante una economía inestable
Los Alassia, tercera y cuarta generación que produce leche desde Egusquiza: Miguel y Adrián, junto a sus hijos Leonardo, Joaquín y Lorenzo.

El establecimiento "Santa Catalina" está emplazado en el distrito de Egusquiza, en el departamento Castellanos, en el corazón mismo de la cuenca lechera santafesina.

Por Miguel Ángel Ruiz Díaz
Director de Nuestro Agro
mruizdiaz@nuestroagro.com.ar

Son continuadores por convicción y conscientes del esfuerzo diario que demandan las actividades en el tambo, además de las frecuentes crisis que caracteriza a la lechería. Aún así no es impedimento que integrantes de una cuarta generación ya se estén incorporando y aportando una mirada diferente, con nuevas ideas que sugieren los constantes cambios tecnológicos. Los hermanos Miguel y Adrián son los sucesores que vienen conduciendo la empresa, aunque ya se ha incorporado Leonado como representante de esa cuarta generación.
Ante la visita de Nuestro Agro, la familia se reúne y se dispone al diálogo. La entrevista se concretó en la última semana de diciembre.
"El año pasado a esta misma altura del año, teníamos la misma ilusión que hoy, superando un año complicado por las lluvias de abril, pero volvimos a tener una mirada optimista ante la llegada del nuevo año. Sin embargo en el mismo comienzo del 2017 el clima nos volvió a golpear y se nos cayeron todas las expectativas", reporta Leonardo, quien como nueva generación ya es un brazo activo dentro de la empresa. Frente a él, está su papá Miguel, su tío Adrián y sus primos Joaquín (acaba de finalizar su secundario agrotécnico en Vignaud y  Lorenzo el menor, hijos de Adrián.
"Hoy volvemos a tener buena expectativa en general con respecto al 2018, los números están comenzando a cerrar, aunque nunca sabemos qué puede ocurrir, si no es el clima son los cambios de la economía lo que nos complica la empresa".  Para Leo, la preocupación que aún persiste en muchos establecimientos tamberos son los pasivos, el alto costo financiero como resultado de dos años seguidos con el clima en contra. "Las inundaciones causaron daño en lo estructural, en lo económico y en lo empresarial y recomponer la producción ha tenido un alto costo que dejó a mucha gente endeudada a la que le cuesta salir de esa coyuntura", reflexiona.
Miguel reconoce que al tambo siempre lo ayuda un poco la agricultura, "el año pasado el trigo fue muy bueno, pero erramos dos cosechas de soja, la 2015 y la 2016, hay un arrastre a superar, por eso reconocemos que la agricultura, si bien está en función del tambo, también ha sido en muchas oportunidades un autosubsidio cuando al tambo no le va bien".
¿Qué hubiera ocurrido si no se producían esas dos inundaciones? Todos coinciden: la principal conclusión sería que tendríamos una abundancia de leche y el valor para los tambos sería de quebranto. Por lo tanto las dos alternativas no dejan de ser preocupantes, el cierre de tambos hubiera sido inevitable, con o sin inundaciones.
Nuestro Agro (NA) - ¿Cómo ven a la actividad de cara al 2018?
Adrián Alassia (AA) - Si el clima nos acompaña lo vemos bien, han fracasado un poco los maíces de primera, estamos esperando algunas lluvias y por suerte en nuestro caso estamos ante una buena cosecha de girasol con buenos precios. Hemos logrado acomodar todo el rodeo aunque no llegamos a tener nuestros campos bajo agua, igualmente tuvimos la pérdida de pasturas y anticipamos el descarte.
NA - Con optimismo se debería pensar que en 2018 podrían superarse los volúmenes perdidos. ¿Cómo ven Uds. un escenario con más leche y con bajas exportaciones?
Miguel Alassia (MA) - Ese un gran problema que tenemos los productores de leche, es como la mala noticia esperada, si la inflación continúa y nos siguen subiendo los costos de producción y nos bajan el precio en la primavera, es difícil predecir cómo puede volver a impactar en los tambos otro escenario de ese tipo. En nuestro caso, que tenemos un rodeo con muy buena genética tenemos que continuar alimentando a las vacas con la misma calidad y volumen, de lo contrario destruimos el nivel de nuestros animales, se produce un quiebre en el ciclo reproductivo y terminan en la feria, no se puede retroceder en alimentación, por esa razón hoy estamos con 24 lt por vaca en pleno verano.
NA - ¿No han pensado pasar a un sistema de encierro o estabulado?
Leonardo Alassia (LA) - Nosotros no estamos en contra, creemos que es un sistema que da sus resultados, lo hemos hecho cuando se produjeron lluvias intensas, hacemos encierro de 30 días con vacas recién paridas, pero estamos siempre frente a alguna coyuntura y entendemos que el sistema pastoril o semi pastoril resulta flexible, cada empresa tambera es diferente y soporta las crisis utilizando distintas estrategias. ¿Qué nos pasa si aumenta el maíz, el expeller de soja y siguen aumentando los costos?
NA - Quienes analizan el funcionamiento de los tambos, asesores de empresas y organizaciones público-privadas hablan de un importante nivel de ineficiencias en los tambos que en esas condiciones los hace inviables. ¿Cómo ven ustedes ese escenario?
MA - Nosotros no podemos juzgar sobre cómo trabaja cada productor, sabemos que tranqueras adentro cada uno hace un manejo personal, hay hasta un comportamiento cultural, hay gente que adopta rápidamente las nuevas tecnologías y otros no tanto, vemos que un buen manejo diario, una correcta rutina de ordeño, la alimentación y el confort de los animales contribuyen a mejores resultados, no hay dudas, y también contar con un equipo de trabajo que se entienda y comparta responsabilidades. Yo creo que hoy más que nunca estamos obligados a ser eficientes, de lo contrario los números no cierran y me parece que en los tambos a veces se trabaja más con el corazón que con la cabeza, ese es un tema a tener en cuenta. Lo que también observamos que hay gente que no cuenta con ningún asesor en su tambo y ese es un déficit importante.
NA - ¿Cuál sería la clave para hacer sostenible en el tiempo a un tambo?
AA - Primero hay una cuestión personal, un enfoque más profesional o no. Nadie tiene una receta, aquí en la colonia de Egusquiza hay muchos tambos y si Uds. los recorren van a ver que cada uno es diferente y todos están funcionando a su manera.
LA - En nuestro caso nosotros trabajamos tratando de ser eficientes dentro de un sistema pastoril mixto que nos permite adaptarnos a los vaivenes económicos que nos muestra la historia argentina. Y nuestro respaldo es fundamentalmente la buena genética de nuestro rodeo que la inició mi biseabuelo Nemesio comprando toros de pedigrí allá por 1937 cuando se instaló aquí.
MA - Hace 43 años comenzamos a inseminar de la mano de un veterinario, un servicio que nunca abandonamos y que nos ha dado muy buenos resultados, mi opinión  es que una buena genética en todo el rodeo es clave, no se discute, pero va de la mano de una correcta alimentación diaria los 365 días del año.
NA - ¿Ha cambiado el enfoque de la genética en cuanto al tipo de animal?
LA - Con nuestro sistema pastoril buscamos una vaca mediana, funcional, que no sea grande, una vaca que tenga muchas lactancias, que dure en el tiempo, tiene que tener fortaleza en el pecho y en las patas y buena inserción de ubre porque es una vaca que camina. En 10 años hemos corregido el tema ubre y pezones, por ejemplo.
NA - ¿Qué tipo de práctica han incorporado últimamente para lograr más eficiencia o bien simplificar las labores?
LA - Todo lo que está relacionado a la simplificación de las tareas que mejoran la calidad laboral se hace, a veces son pequeñas correcciones pero hacen a la eficiencia. Lo que hemos corregido y ya vamos por el cuarto año con buenos resultados ha sido sincronizar celos para concentrar las pariciones en el otoño permitiendo el pico de las lactancia entre junio y julio, además respetamos los 60 días de la vaca pre parto que también es importante y las recién paridas están separadas durante 30 días con una dieta especial que son parte de los tres lotes de ordeño.
NA - ¿Qué debería ocurrir para tener una lechería más estable y más sustentable para salir de las frecuentes zozobras?
AA - Yo entiendo que nuestra lechería con una economía estable ante todo, ya mejoraría. Lo siguiente es que los productores debemos tener certezas para producir más volumen o no y esa información debería provenir conjuntamente desde la industria y del organismo del Estado responsable quienes deberían acordar una política de exportaciones, de asegurar mercados no dependiendo únicamente de los precios internacionales. Es el viejo tema de qué se hace con los excedentes cuando el mercado interno ya está abastecido. Si esto se cumpliera bajo una política razonable, los precios no deberían necesariamente estar condicionando a todo el sistema productivo. En el medio debe estar la eficiencia, incluídas las estrategias comerciales.
LA - Se habla siempre de un país exportador de leche pero sólo es una expresión de deseo porque hoy es poco lo que se está exportando, estamos ausentes de los mercados internacionales. Nos falta infraestructura, créditos accesibles para mejorar nuestras instalaciones y apostar al crecimiento, una asistencia concreta e inmediata cuando nos golpea el clima. Yo creo que el Estado lo sabe pero no actúa, siempre hay lobys, intereses de por medio. No puede ser que hace 17 años producíamos 10.500 millones de litros y hoy estamos en los mismos volúmenes o algo menos. 

Establecimiento "Santa Catalina"
Lugar: Egusquiza (Dpto. Castellanos) pcia.Santa Fe.
512 ha. propias. 419 ha. alquiladas.
320 VT, 250 VO.
Producción diaria actual: 6.000/6.400, pico de primavera 6.000 lt.
Producción diciembre: 24 lt./vaca.
Ordeño: 5 de la mañana y 17 h. en verano.
Recría propia, 100 vaquillonas para incorporar.
Machos: se crían y terminan hasta los 400 kg.
Tambo: de 16 bajadas, 4 personas y un auxiliar; un mixero.
Total de personas trabajando: 9
Servicios de siembra, cosecha de pasto, picado y ensilado: Integran la empresa "EL TREBOL SRL" (tres productores socios) que cuenta con la maquinaria necesaria.
Alimentación: Primer lote y vacas recién paridas:2 kg expeller de soja; 7 kg grano maíz, 3 kg rollo molido (esto no se modifica) ,alfalfa de buena calidad, 10 kilos de silo de alfalfa y 10/12 kg de silo de maíz.

Fuente: Nuestro Agro

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