Nota publicada Edición Impresa "Enero 2018"
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El "mega" mercado que propone la alfalfa

El "mega" mercado que propone la alfalfa

Argentina es el segundo productor mundial, detrás de Estados Unidos, pero a diferencia de éste, casi todo se consume en el mercado doméstico. Ante la creciente demanda mundial, se abre una oportunidad para incursionar en el nutritivo negocio de la exportación de henos.

Por Martín Giletta
Lic. en Economía
EEA INTA Manfredi

Argentina se encuentra en el segundo lugar entre los principales productores mundiales de alfalfa, detrás de Estados Unidos que lidera ampliamente el ranking global, con más de 115 millones de toneladas (M tn) en materia verde, según datos de FAO a 2017; esto pese a haber disminuido significativamente el área sembrada en más de tres millones de hectáreas (M ha) desde mediados de la década de 1990 a la actualidad. 
Las estimaciones disponibles en 2015 indicaban una superficie sembrada en torno a 2,5 M ha de alfalfa pura (3,7 M ha si se considera la superficie de alfalfa consociada), de las cuales 800.000 ha se destinan a heno y 150.000 ha a silo, según el experto de INTA, Daniel Basigalup. 
Prácticamente, la totalidad de la producción se orienta al mercado interno, en diferentes formatos y modalidades de aprovechamiento, tanto pastoreo en el propio establecimiento como reservas (fardos y megafardos, rollos, silos), o en la industria en formato de cubos o pellets. Si se considera el procesamiento industrial, la producción de pellets se estima en 120.000 tn, de las cuales unas 3.000 tn se exportan al mercado regional.
Tradicionalmente el cultivo de alfalfa se concibió como insumo forrajero en los sistemas pecuarios del país, en pastoreo directo o para confección de reservas. Actualmente, y como consecuencia de cambios demográficos y económicos globales que se expresaron plenamente con el comienzo del nuevo siglo, la demanda mundial de alfalfa crece aceleradamente y a un ritmo que supera la capacidad de oferta global. Este impulso se deriva de un proceso inédito dado por un vuelco masivo de consumo hacia las proteínas animales (carnes y lácteos) en Asia, África y Oriente Medio.
Si bien Argentina es un oferente marginal en este mercado mundial de heno de alfalfa, se reconoce su potencial para crecer significativamente y en el corto plazo. Para esto es preciso trabajar sobre una agenda de temas domésticos que permitan constituir una cadena de valor eficiente y tecnificada, con vocación exportadora y un enfoque de producto netamente comercial. En este contexto, no sólo se espera que la demanda externa continué su senda de crecimiento en los próximos años, sino que también se proyecta un crecimiento de la demanda doméstica a partir de sistemas pecuarios bovinos de escala creciente y alta eficiencia, que requerirán de fuentes de aprovisionamiento de insumos alimenticios claves en la dieta. La alfalfa, en sus diferentes procesos y formatos, cumple con esta función al ser componente insustituible para estas producciones.

El mercado mundial
La demanda mundial de alfalfa está impulsada por importaciones crecientes de heno en formato de fardo prismático comprimido de 500 a 900 kg (Mega Fardos), derivado de requerimientos nutricionales de los sistemas lecheros intensivos de alta producción en países de Oriente Medio y China, que poseen restricciones estructurales de tierra y agua. En la última década (2006-2016), las exportaciones mundiales de heno crecieron 70% en volumen y más de 95% en valor, denotando la intensidad de la demanda. En el último año (2016), el volumen global comerciado alcanzó 8 M tn por un valor de 2.200 millones de dólares (M US$). 
En el caso de pellets y harinas, las exportaciones globales alcanzaron 1,2 M tn por un valor de 305 M US$. A diferencia del heno, estos productos se enfocan en otras especies animales como ser equinos, rumiantes menores, conejos, aves de corral e incluso en granjas porcinas. Las harinas de alfalfa (subproducto del proceso de pelletizado) son a su vez un insumo de importancia creciente en el proceso de formulado de piensos para alimentación animal.
Estados Unidos lidera las exportaciones mundiales de alfalfa, explicando más del 50% en el caso del heno y siendo el segundo exportador de pellets y harinas. El segundo oferente en importancia es España, que es el primer exportador mundial de pellets (20% del mercado) y un oferente destacado y selecto de heno deshidratado de alta calidad (en 2016 explicó el 8% de las exportaciones mundiales), siendo el principal productor de la Unión Europea.
Desde el lado de las importaciones, a los mercados tradicionales y maduros del producto como Japón (32%) y Corea (14%), se suman los nuevos como Emiratos Árabes (15%) y China (23%), que en conjunto explican casi el 80% de las compras mundiales de alfalfa. 
El diferencial de crecimiento entre la oferta y demanda global explica el fortalecimiento de los precios internacionales, que si bien denotan amplia variabilidad según mercados, exhiben una tendencia que en los últimos tres años se diferencia claramente del resto de los commodities agrícolas. El Gráfico 1 muestra comparativamente los precios promedio de exportación de heno de alfalfa obtenidos por los principales oferentes globales y por la Argentina.

Exportaciones argentinas
Argentina ha incursionado marginalmente en el mercado internacional de heno de alfalfa, con una participación media del 0,2% y con Oriente Medio como destino excluyente. Sus exportaciones pasaron de 4.200 tn en 2010 a un máximo de 47.000 tn en 2013. Desde entonces, los volúmenes caen en los años subsiguientes (2014 y 2015), fundamentalmente por falencias en la calidad del heno obtenido a partir de los excesos hídricos producidos en las principales regiones productivas. 
El Gráfico 2 muestra los volúmenes exportados de heno en 2015-2016, discriminados según principales países de destino. Se aprecia un aumento en 2016, cuando se alcanzaron las 23.400 tn por un valor de 5,9 M US$, lo que comporta un precio medio de 253 US$/tn. Por su parte, el Cuadro muestra el comparativo de los volúmenes exportados en el primer trimestre de 2017 respecto a igual período del año anterior, observándose un crecimiento del 70%, lo que refuerza la tendencia creciente que se viene dando desde 2016.

Consideraciones finales
Las oportunidades de crecimiento que ofrecen las proyecciones tanto de la demanda doméstica como del mercado internacional, justifican un plan estratégico de ordenamiento y constitución de una cadena de valor con vocación exportadora, que permita lograr volúmenes no sólo de heno sino también de productos derivados y transformados (cubo, pellets, harina y piensos elaborados con alfalfa). El estándar de exigencia del mercado internacional puede resultar en un ordenador de la cadena, que redundará en volúmenes crecientes de alfalfa de alta calidad para el mercado interno, con el consecuente impacto positivo en nuestros sistemas de producción pecuarios. Si bien la fortaleza  de la demanda internacional despeja en el corto plazo el riesgo de sobreoferta interna, es preciso diseñar una estrategia de inserción internacional sostenible basada en la diversificación de productos y mercados. Para esto es preciso un análisis profundo de ordenamiento geográfico de la producción, protocolización de procesos para el cultivo y su henificación, acondicionamiento, acopio e industrialización, y –por último- un factor decisivo: la logística asociada a todos los procesos, desde el origen hasta su despacho en puerto. Las falencias en la infraestructura logística nacional determinan un sobrecosto que afecta la competitividad de las exportaciones de Argentina. En el caso particular del heno de alfalfa, por tratarse de un producto de baja densidad, se requiere de un esfuerzo mayor.
Por todo esto, son fundadas las expectativas respecto al país en cuanto a sus condiciones y sus posibilidades de expandir, en el corto plazo, tanto la producción como la exportación de heno de calidad. A ello contribuye que el gran mercado chino tiene reglamentado el acceso para la alfalfa argentina, habiendo hasta el momento dos empresas autorizadas a exportar a este destino.
El éxito en el desarrollo y la constitución de una cadena de valor en el sector de la alfalfa, moderna e innovadora, aportará beneficios significativos para la diversificación productiva de zonas tanto pampeanas como extra-pampeanas, con generación de empleos y divisas para estos territorios y con efectos derivados no menores, por caso en la industria de la maquinaria agrícola asociada a equipos de henificación e industrialización del heno y productos transformados. 

Cómo aprovechar la oportunidad
En las recientes Jornadas Nacionales de Alfalfa celebradas en Pozo del Molle, el economista Martín Giletta, del INTA Mandrefi, realizó una presentación sobre el potencial de Argentina para insertarse en el mercado mundial de exportadores de henos de alta calidad, aprovechando la creciente demanda mundial de importadores de peso.
"Los clientes marcados son Corea y Japón, donde Argentina tiene restricciones de ingresos en sus mercados, pero Oriente Medio y China también vienen comprando volúmenes monstruosos de un año a otro, y allí tenemos inclusive acuerdos comerciales ya reglamentados para poder ingresar con heno de alfalfa", contó a Nuestro Agro el técnico. 
Sin embargo, Giletta señala que "Argentina recién está en un punto de inicio". Lo bueno de esto es que los incentivos económicos están. "Algunas cuestiones se pueden resolver con manejo, y hay otras cuestiones que tienen que ver por ejemplo con nuestras condiciones de clima, ya que uno de esos parámetros es el porcentaje de humedad del 12%; el momento de corte coincide con el momento de lluvias, con lo cual el principal problema que ha tenido la Argentina en materia de calidad son los niveles de humedad superior a los que el mercado te exige; ahí habrá que pensar en algunas alternativas de secado artificial, como se hace en España", explica Giletta. 
Otro desafío será "reunir escala, para lo cual hay que hablar de asociatividad y constituir una cadena de valor que en materia de alfalfa hoy no existe". Algo ya se avanzó, con la conformación de la Cámara Argentina de Alfalfa, "determinar zonas productivas con potencial, protocolos productivos con las tecnologías de insumo y proceso necesarias para lograr ese heno de calidad; establecer zonas de riego, de cultivo secano, adoptar el mismo sistema de comercialización que tiene el mundo para no penalizar la calidad y constituir contratos de producción que le permitan al productor proyectar el negocio internacional", considera el analista. 
"Si queremos aprovechar esta oportunidad, deberemos cambiar el chip y dejar de ver a la alfalfa como un mero recurso forrajero o un pasto de bajo precio que se maneja a ojo, y copiar a esos países que están jugando y aprovechando este mercado, que hoy ofrece mejores precios que los commodities tradicionales", finaliza Giletta.

Fuente: Nuestro Agro

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