Nota publicada Edición Impresa "Febrero 2018"
Informe Técnico

Interesantes resultados de la intensificación con cruzas

Expertos del INTA Rafaela analizaron durante cinco ciclos los números productivos, reproductivos e indicadores de sustentabilidad ambiental de una unidad de producción lechera basada en vacas Holstein x Jersey.

Por EEA INTA Rafaela
Pece, M. A.; Maciel, M.; Salado, E. E.; 
Romero,l.; Tieri, M. P.; Scandolo, D.; 
Vera, M.; Vitulich, C. y Charlón, V.

Desde setiembre de 1980 en la EEA del INTA Rafaela funciona un sistema de producción de leche (actualmente Unidad de Producción de Leche Intensiva, UPLI), que ha transitado a lo largo de más de tres décadas de funcionamiento por distintas etapas que comprendieron modificaciones estructurales y planteos productivos. En 2011 se elaboró una propuesta que plantea el seguimiento y valoración del proceso de intensificación con la necesidad de abordar la sustentabilidad desde sus tres dimensiones, productiva, ambiental y socioeconómica, lo que denota la complejidad del planteo y por ende la necesidad de un abordaje sistémico con la participación de un grupo multidisciplinario. 
Los sistemas de producción de leche están en proceso de intensificación para aumentar la productividad y el resultado económico. En la práctica, una de las formas de aumentar la producción por hectárea es a través del aumento de la carga animal. Esto implica contar con forrajes conservados, manejar adecuadamente los recursos forrajeros (pasturas, verdeos, silajes) y los niveles y tipo de suplementación con concentrados. Asimismo, intensificar supone incrementar el uso de energía externa ya sea por combustibles o agroquímicos y por alimentos. Estas estrategias le imponen al sistema de producción costos que, en el largo plazo, pueden comprometer su sustentabilidad y generalmente son desconocidos. 
Por la importancia de la lechería en la zona de influencia de la EEA Rafaela, contar con un sistema de producción de leche intensificado en condiciones controladas que evalúe el impacto de las prácticas y/o tecnologías que se implementen con la participación de un grupo multidisciplinario de profesionales y técnicos constituye una gran oportunidad. La propuesta de intensificación se basa en el aumento de carga de 2,10 vacas totales (VT)/ha total (ciclo 2010-2011) a 2,70 VT/ha total según estimación de carga potencial. Expertos como  Baudracco y otros realizaron (2011) un ensayo para evaluar el efecto de la carga (1,6, 2,1 y 2,6 VT/ ha total) sobre la eficiencia del sistema usando vacas cruza Holstein x Jersey en pasturas base alfalfa (Medicago sativa L.) suplementadas con silo de sorgo alto en taninos. Con el aumento de la carga de 1,6 a 2,6 VT/ha total, la producción de leche aumentó 5.840kg/ha/año (p< 0,05; 11.366 a 17.206 kg/ha/año) y la producción de sólidos útiles (SU, grasa y proteínas) aumentó 443 kg/ha/año (p< 0,05; 843 a 1286 kg/ha/año) sin afectar la salud de los animales y la eficiencia reproductiva. Cabe remarcar que el valor de carga objetivo (2,70 VT/ha total), es cercano al mayor valor evaluado por Baudracco y otros para un bloque de parición primaveral (época de mayor oferta de forraje), esto brinda un sustento para poder aumentar el número de animales en producción. 
En el presente trabajo se presentan resultados de cinco ciclos productivos: cuatro previos al aumento de la carga y uno con mayor carga. En los primeros cuatro ciclos la carga se mantuvo  relativamente estable. Esto permitió generar información, en condiciones ambientales diferentes en función del año, que se utilizará como base para comparar. Además, en este lapso de tiempo se realizaron algunos ajustes en infraestructura e instalaciones para mejorar las condiciones de trabajo.

Materiales y métodos
La UPLI está ubicada sobre la ruta nacional Nº34 en el km 227 a 7 km de la ciudad de Rafaela, en el centro oeste de la Provincia de Santa Fe. Se han identificado hasta el presente tres series de suelos: Rafaela (Argiudol típico), Lehmann (Argiudolácuico) y Castellanos (Argialbol típico). La rotación de cultivos comprende un ciclo de rotación de 5 años, que incluye 3 años de pasturas y 2 años de cultivos anuales destinados a la confección de reservas para la alimentación del rodeo.
El rodeo está formado por vacas cruzas (Holando x Jersey) obtenidas por un cruzamiento rotacional alternado, que consiste en alternar las razas de los toros utilizados en cada generación. El manejo de las pariciones y los servicios es biestacionado o en dos bloques (B1: partos en febrero, marzo y abril; servicios en mayo, junio y julio y B2: partos en julio, agosto y setiembre; servicios en octubre, noviembre y diciembre). La detección de celos (con ayuda de pinturas en la base de la cola) y la inseminación artificial (IA) se realizan dos veces por día según regla AM/PM. El diagnóstico de preñez se efectúa mediante ecografías cada 21 días. La crianza de ternera/os se realizaba en estaca (a partir del año 2013 comenzó a funcionar en la Experimental la Unidad de Crianza artificial a la que se derivan). Las vaquillonas preñadas reingresan al sistema entre 4 y 6 semanas preparto. 
La alimentación de las vacas en ordeño está compuesta por pasturas base alfalfa aprovechadas a través de pastoreo rotativo en franjas diarias, definidas según período de aprovechamiento y descanso en función de la época del año y representa entre un 40 y 60 % de la dieta total según el grupo de alimentación, la época y las condiciones meteorológicas. El resto de la dieta se completa con silaje planta entera de maiz y/o sorgo, grano de maiz y/o sorgo seco molido, semilla de algodón, pellets de soja o girasol, ingredientes mezclados y distribuidos a través de un mixer. Un balanceado comercial se suministra durante los ordeños. El ordeño se realiza dos veces por día a las 4:30 am y a las 15:30 pm. La duración del ordeño es de aproximadamente 2:30hs.El rodeo se divide en grupos en los cuales la alimentación es diferencial. Los grupos se arman en función del momento de lactancia, la producción individual, condición corporal y preñez. La cantidad de grupos varía entre 2 (punta y cola) o 3 (punta se divide en multíparas y primíparas y cola). Los grupos y las dietas respectivas se verifican y si es necesario se reajustan mensualmente a partir de la información brindada por el control lechero que realiza la Sociedad Rural de Rafaela, del registro de peso vivo, condición corporal y del resultado del diagnóstico reproductivo.
Las vacas se secan 60 días previos a la fecha probable de parto o cuando su producción (según control lechero) es menor a 10 litros. El secado es terapéutico. Las vacas secas se alimentan con pasturas base alfalfa a través de pastoreo rotativo en franjas, pudiendo suministrarse algo de silaje según la condición. Veintiún días previos al parto se las encierra en corral con dieta preparto la que contiene sales aniónicas(mientras a las vaquillonas se les suministra sales no aniónicas).
La intensificación planteada a través del incremento de la carga de 2,10VT/ha total (ciclo 2010-2011) a 2,70 VT/ha total se implementó disminuyendo la superficie de 108has (durante los 4 ciclos productivos previos al aumento de carga) a 85,8 has (en el primer ciclo productivo con mayor carga). Dicho proceso comprende: un manejo integrado del suelo y las rotaciones, manejo de la alimentación, la aplicación de paquetes tecnológicos relacionados con genética, reproducción, el monitorio de la sanidad y una gestión integral del ambiente.
La valoración y el manejo de un sistema de producción requiere de información confiable, sistematizada y continua para poder elaborar indicadores que permitan diagnosticar y planificar en consecuencia, caracterizar situaciones y realizar seguimiento del sistema teniendo en cuenta que muchos procesos se manifiestan en el mediano y largo plazo. Se registró y relevó información, correspondiente al período 2011-2016, sobre características agroecológicas, superficie, uso de la tierra, dinámica del rodeo (ingresos y egresos), suplementación, productividad, calidad higiénico-sanitaria de la leche, consumo de energía y planteos técnicos (sistemas de labranza, uso de plaguicidas y aplicación de fertilizantes). A partir de la misma se estimaron en 5 ciclos productivos (4 ciclos comprendidos en el período 2011-2015 previos al aumento de la carga y ciclo 2015-2016 con mayor carga) los indicadores productivos, reproductivos y ambientales mediante las metodologías descriptas en Tieri et al. (2014). Se calcularon valores promedios, desvío estándar y coeficiente de variación para los indicadores productivos y ambientales en los 4 ciclos iniciales.
Las precipitaciones acumuladas fueron de 837, 1.269,9, 1.162, 1.122,8 y 1.280,8 mm para cada ciclo sucesivo (serie histórica 1930-2010: 945,6mm). La alimentación promedio, expresada en % de materia seca total, fue 31-47 % pastura (en pastoreo), 27-20 % forraje conservado y 43-33 % concentrado en otoño-invierno y primavera-verano, respectivamente. En el Cuadro se presentan los indicadores evaluados para el período 2011-2015 por ciclo y promedio, para el ciclo 2015-2016 y valores de referencia. 
Para los cuatro ciclos iniciales la productividad promedio fue de 13.357 ± 762 litros/ha VT, con 1,95 VT/ha VT y 22,2 litros/VO/día y concuerdan con los 13.031 litros/ha VT obtenidos en los sistemas del cuartil superior de CREA Santa Fe Centro (2011) con 2,06 VT/ha VT y 23,2 litros/VO/día. El desempeño reproductivo se dio dentro de los rangos de referencia. Se observaron bajos % preñez en la semana 6 (% P 6 semanas) en Primavera 2013 y Otoño 2015, resultado que puede atribuirse a las condiciones generadas por temperaturas elevadas y excesivas lluvias, respectivamente. Los indicadores productivos presentaron coeficientes de variación entre 2 y 10%; los ambientales entre 12 y 18%, con la excepción del Balance de fósforo (23%) y Huella de Carbono (4%).  Los de mayor variación fueron el recuento de somáticas y mesófilas con 26 y 62%, respectivamente. En el ciclo 2014-15 el 61% de la precipitación acumulada se produjo entre enero y abril ocasionando anegamiento en detrimento de la productividad, del desempeño reproductivo y de la calidad leche.
En el ciclo 2015-2016 se alcanzó una carga de 2,5 VT/ha VT y una productividad de 16.448 litros/ha, 758 litros/ha con 2,60 VT/haVT para el bloque de parición de primavera. Con respecto al desempeño reproductivo si bien la inseminación artificial en las primeras 3 semanas fue del 93,8% (buena respuesta de las vacas al celo), el % de preñez en la semana 6 y el % preñez general fueron bajos. Esto puede deberse a las altas temperaturas registradas en los meses de noviembre y diciembre. El anegamiento que se produjo al final del ciclo fue de mayor gravedad que el acontecido en el ciclo anterior (2014-2015), donde para el mismo período se dio el 64% de la precipitación acumulada. Esto ocasionó la pérdida total de las pasturas y marcadas complicaciones en todos los aspectos del manejo del rodeo en detrimento de la producción. En este contexto, los parámetros de calidad de leche se vieron seriamente afectados. Los balances de nitrógeno (N) y fósforo (P) fueron positivos con valores de 317 y 30 kg/ha/año, respectivamente y superaron a  los obtenidos en ciclos anteriores y a los valores de referencia. El aumento de la carga estaría indicando una mayor existencia de excedentes de ambos nutrientes en el sistema por el uso de insumos externos (concentrados y fertilizantes). En relación a los litros de agua por litro de leche corregida por grasa y proteína (LCGP) el valor obtenido en el último ciclo fue cercano a los 950 litros y al valor promedio de los primeros cuatro ciclos evaluados en el sistema. La huella de carbono (kgCO2 equivalente por litro de leche), debido a una disminución de la productividad individual en el último ciclo presentó un valor levemente superior al de los ciclos anteriores.

Conclusión
En el sistema se aplicaron prácticas de manejo que fueron evaluadas a través de indicadores. En los cuatro ciclos correspondientes al período 2011-2015 los indicadores evaluados se mostraron estables en el tiempo, a excepción de los relacionados con calidad de leche y del Balance de P. Los excesos de agua en los ciclos 2014-2015 y 2015-2016 han afectado marcadamente los indicadores productivos y de calidad de leche. En un marco de gestión ambiental la mayor carga de nutrientes indicaría la necesidad de mejorar la eficiencia de uso de los alimentos. El efecto de la carga sobre el sistema deberá seguir siendo evaluado. 

Fuente: Nuestro Agro

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