Nota publicada Edición Impresa "Noviembre 2019"
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Récord y preocupación

Récord y preocupación

La cadena de ganados y carnes se enfrenta a un extraño dilema: en pleno auge exportador, crece la incertidumbre en torno a las medidas del próximo Gobierno. ¿Peligran los convenios con los mercados que se abrieron en los últimos años? ¿Cuál es el riesgo que enfrenta la carne?

Argentina atraviesa por una de sus más profundas crisis, producto de la inconsistencia de un modelo económico que no supo encausar la herencia recibida y una inflación que socavó cualquier atisbo de recuperación interna. Pero si hubo un sector que pese a todo logró salir a flote luego de varios años de ostracismo, fue la cadena de carne bovina, gracias a una performance exportadora admirable que batirá todos los récords hacia fin de año.
Sin embargo, persiste en el sector productivo el recuerdo infame de aquellos años de liquidación de stock y suspensión de exportaciones justamente cuando se alcanzaron números parecidos a los de este año, allá por 2005 y 2006. Esa preocupación la testimonian quienes hoy celebran el récord de la cadena, justificando la incertidumbre en varios factores que se reflejan en este informe.
¿Por qué creció tanto la demanda de carne argentina en el mundo? ¿El sector primario acompañó ese crecimiento? ¿El próximo Gobierno dictará medidas restrictivas a las exportaciones, tal como sucedió en el pasado? Interrogantes que no permiten al sector celebrar su presente y menos aún, proyectar un futuro promisorio. 

El récord 
Según el Ministerio de Agricultura y Ganadería, las ventas de carne bovina enfriada y congelada acumuladas a septiembre, ya son superiores a todo el año 2018, lo que significa un récord para la cadena. Así, las exportaciones de carne bovina alcanzaron por primera vez los 2.000 millones de dólares.
Los datos oficiales actualizados a septiembre, indican que el volumen acumulado enviado al exterior fue de 572.115 toneladas res con hueso para los primeros nueve meses de este año, resultado que también supera el registrado en 2018. Además, en septiembre, se exportaron 80.613 toneladas equivalentes res con hueso, a un valor promedio de 3.699 US$/tn, guarismo levemente mayor en la comparación intermensual.
En cuanto a la composición de las exportaciones, el 26% fueron cortes enfriados destinados preferentemente hacia la Unión Europea y Chile, mientras que de la carne congelada, principal producto de exportación, el 88% de los envíos se dirigieron a China con una mejora del precio promedio por tonelada del 8,6%.
Para este año, el mercado de China presenta el desafío de la ampliación de la canasta de productos ya que se han sumado las ventas de cortes congelados con hueso y enfriados. Los primeros ya suman 5.300 toneladas a un valor promedio de 3.200 US$/tn y los segundos, son 60 toneladas a 12.000 US$/tn, como resultado de las negociaciones realizadas con el acompañamiento y compromiso del sector privado.
De acuerdo al último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la Argentina ocuparía este año el 5° lugar en el ranking de exportadores, liderado por Brasil, con una participación del 6% a nivel internacional. A su vez, las ventas al MERCOSUR este año cerrarían en 3,7 millones de toneladas, de las cuales Argentina, que ya recuperó el 2° lugar como exportador regional, aportaría el 19% de ese volumen de acuerdo a las estimaciones realizadas por el USDA.

Hacia el 5° puesto en 2020
Argentina está llamada a recuperar aquel puesto del ranking mundial de exportadores que perdió en 2006 cuando el gobierno de turno suspendió el comercio exterior de un plumazo. Con el pretexto de defender la mesa de los argentinos y bajar el precio interno, se dilapidó una oportunidad histórica de posicionarse a nivel mundial como proveedor premium de carnes bovinas. El tiempo demostró que no sólo era una hipótesis errónea sino que la onda expansiva de tal decisión, arrasó con el sector primario e industrial, que perdió más de 10 millones de cabezas y 120 frigoríficos en pocos años, debilitando toda la cadena y atentando paradójicamente contra el producto estrella que enorgullece a los argentinos en el mundo.
En pocos años y con mínimas señales de aliento, el sector se recuperó y forjó un nuevo presente, que el mundo está advirtiendo. Con este panorama, el USDA pronosticó que Argentina en 2020 colocará 775.000 toneladas equivalente carcasa (tec), una cifra que representa 10% más que en este año y un 25% de la producción del país, porcentaje que en 2015 llegó a ubicarse en el 7% del total (ver Gráfico 1). Según el organismo norteamericano, los envíos del Mercosur también crecerán 12% en 2020, en un contexto de demanda mundial en alza, motorizada principalmente por China.
Con respecto a 2019, el pronóstico de USDA para Argentina, es de 700.000 TEC, cifra que se compara muy favorablemente con las 580.000 TEC pronosticadas hace sólo seis meses para este mismo año.
Mientras, el USDA predijo aumentos en las exportaciones de Brasil, la Argentina, Paraguay, la India y los EE.UU., dijo lo contrario para Australia, el otro gran exportador, que las reducirá a causa de la caída en su producción. Esta baja llega luego de un aumento en el ciclo anterior, provocado por una importante sequía. En términos porcentuales, el principal incremento en las ventas al exterior quedará en manos de Brasil, con 16%, entre 2019 y 2020, previéndose un récord de 2,6 millones de TEC. Esto lo alejará de su competidor inmediato, la India, superándolo en casi un millón de TEC, cuando la diferencia en 2018 era de la mitad (ver Cuadro 1).
La Argentina será el segundo con mayor crecimiento, detrás de Brasil, también apalancado por las compras chinas.
Paraguay, con 9% de aumento, y los Estados Unidos y la India, con 6% cada uno, siguen en este ranking de subas porcentuales.
Australia reduciría en 13% sus embarques en el año próximo, o poco más de 200.000 TEC. Esto haría que, por primera vez en muchos años, sea superado por Estados Unidos, país que ocupará la tercera posición mundial.
Uruguay no mostraría variaciones entre ambos años, con casi 450.000 TEC en total. No obstante, superaría a Paraguay en casi 100.000 TEC, similar a los dos años previos, cuando en 2013-2016 virtualmente estaban empatados.
En resumen, los cuatro miembros del Mercosur pasarían de exportar 3,7 millones de TEC en 2019 a 4,2 millones en 2020, un aumento del 12%. Estos mayores volúmenes representarán 23% más que en 2018, alimentados por el mismo porcentaje de Brasil y el 52% de la Argentina (ver Cuadro 2).

Demanda y oportunidad
Tal como advierte la Bolsa de Comercio de Rosario desde su departamento de Informaciones, "el USDA estima que en 2019 la producción global de carne vacuna suba un 1% alcanzando las 62,6 Mt; también el consumo subiría en la misma proporción, lo cual a mayor demanda internacional, incrementarían las exportaciones un 4% interanual; esto es una gran oportunidad para Argentina". 
Las importaciones mundiales crecerían 11% en 2020. El principal impulso provendrá de China que aumentará sus compras en 21%, alcanzando 2,9 millones de TEC (ver Cuadro 3).
Este vigor comprador chino está aumentado ocasionalmente por la peste porcina africana, que ya lleva un año, pero sigue un patrón que se repite desde 2014. Entonces China representó 4% de las importaciones mundiales y, tras incrementos anuales sin interrupciones, en 2020 logrará al 25%, más que duplicando el volumen del segundo, Estados Unidos.
Los siguientes cinco importadores, considerados por volumen, tendrán cambios más tenues. Mientras que EE.UU. y Rusia bajarán sus compras (5 y 2%, respectivamente), Japón, Corea del Sur y Chile las aumentarán (1, 2 y 4%, en el mismo orden).
Cabe destacar que hace poco, China cumplió un año desde que se declaró la enfermedad de la Peste Porcina Africana (PPA). Si bien no es una zoonosis, es decir no se transmite al hombre, es altamente contagiosa entre las piaras y no existe una vacuna que la contenga, hasta ahora.
Los pronósticos para 2020 indican que las existencias de cerdos caerán en un tercio, desde 2018, para 330 millones de cabezas, la producción lo hará en un 36% y el consumo sólo lo hará en 30% gracias a que las importaciones crecerán a más del doble, para llegar a 3,5 millones de toneladas.
La enfermedad ya ha pasado a países vecinos, como Vietnam, Tailandia, Filipinas y Corea del Sur, aunque en este último se ha podido mitigar con mayor énfasis. También llegó a algunos países europeos. Los especialistas no creen que este problema pueda empezar a enderezarse antes de fines de 2020 y por lo tanto, los mercados internacionales de carnes vacunas, porcinas y de pollo se seguirán beneficiando de esta coyuntura.
El Director Ejecutivo del mercado ROSGAN, Raúl Milano, analizó: "pensando en el largo plazo, estos cambios en los hábitos de consumo de China sumado a la presión que seguirá ejerciendo sobre los principales proveedores para lograr equilibrar su balance interno post PPA, bien podrían generar una nueva fuerza de competencia contra el consumo interno". En este sentido, "diseñar políticas de estrategia comercial para atender estos cambios de mediano y largo plazo requiere en lo inmediato trabajar sobre una estrategia productiva acorde, fomentando el crecimiento de la producción tanto en número de animales como en peso de faena". 
Según la BCR, "más allá de la contingencia de la peste porcina africana, que hizo que se incrementaran de manera excepcional las importaciones chinas de carne vacuna en este último año, el gran despegue en las compras internacionales de carne bovina por parte del gigante asiático comenzó en el año 2012". Desde entonces, "la cantidad importada por China aumentó abismalmente en un 1.768%, es decir, se multiplicó por 17; el país oriental pasó de acaparar un 1% de las importaciones globales en 2012, a un 19% en 2019". El Gráfico 2, basado en datos del USDA, da cuenta de esta situación. 
En sintonía con esta información, hay una gran oportunidad para los países exportadores de carne vacuna. "En 2019 las exportaciones totales también serían récord, con un incremento del 3% que las llevaría a 10,8 Mt., por lo que Argentina tendría un contundente aumento del 14% interanual, alcanzando un volumen de despachos de 580.000 toneladas". Además, "las importaciones mundiales subirían un 4% en 2019, ubicándose en casi 9 millones de toneladas, un nuevo máximo en los registros. El mayor importador, China, aumentaría un 15% sus importaciones de carne vacuna".
En este punto, hay dirigentes que hacen una salvedad: "la dependencia de un solo país no es buena; necesitamos diversificar en la Comunidad Económica Europa, en EE.UU, en Japón, porque la crisis social y económica que sufrimos nosotros la sufre el mundo también, muchos países, y debemos apuntar a la diversificación", opina Gonzalo Álvarez Maldonado, de CONINAGRO, ex presidente de IPCVA, consultado por Nuestro Agro.
El análisis de los técnicos de la Bolsa, coincide en que "el sector bovino es de gran importancia para la provisión de divisas a las arcas nacionales". De acuerdo a datos del INDEC, "en el año 2018 Argentina habría exportado 3,1 miles de millones de dólares de carne y cuero bovinos, siendo este el quinto complejo exportador de mayor relevancia para la economía nacional". 
El récord al que se hace referencia en este informe, revela que "Argentina está aprovechando la mayor demanda del gigante asiático y son cada vez más las plantas habilitadas para despachar carne vacuna a China", tal como sucedió en la reciente misión de noviembre (liderada por el IPCVA). "También se logró este año la reapertura del mercado estadounidense, tras 17 años de cierre, en donde habría potencialidad para el envío de 20.000 t anuales", indicó. 
Proyectando a futuro, el Rabobank estima que las exportaciones de Argentina alcancen las 800.000 tn en el año 2027, sin descartar incluso una posibilidad de mejora de hasta el 15%. "Con algo de viento favorable, estos pronósticos podrían incluso llegar a pecar de pesimistas", analizan desde la BCR. De todos modos, se está lejos aún de escalar más allá del 5° puesto en el ranking de exportadores, ya que el 4° duplica el volumen de envío de Argentina.

La preocupación
Un cambio de Gobierno debiera tener una relevancia meramente circunstancial en el funcionamiento de una cadena tan productiva como la cárnica, pero en Argentina esta instancia que se da cada cuatro años implica un verdadero cimbronazo a la esencia del negocio. 
En realidad, lo que preocupa a la cadena no es la alternancia democrática sino el eventual cambio de rumbo en materia económica y de relaciones internacionales que en cada mandato presidencial parece resetearse bruscamente. 
Desde la presidencia del IPCVA, Ulises "Chito" Forte razona para Nuestro Agro: "en el instituto nos hemos demostrado y le hemos demostrado a la dirigencia política y a todo el sector, que no es obligatorio pensar igual para estar sentados en la misma mesa; acá hay cuatro entidades agropecuarias, funcionarios, frigoríficos, empresarios, y quizás todos tengamos nuestro pensamiento individual, pero lo que logramos en todo este tiempo es un plan común; mérito de la relación público-privada adulta que tenemos, se logró un ciclo virtuoso, sobre todo en las exportaciones, que hoy nos permiten batir el récord histórico". 
Agrega su parecer en esta línea el director chaqueño de Federación Agraria y productor ganadero, Martín Spada, que también integra el Instituto de Promoción: "los políticos son quienes tienen la obligación de entender e intentar amalgamar las distintas realidades productivas; la verdad que la ganadería está demostrando que sin incentivos políticos, porque el gobierno que está saliendo, salvo tiempo, esperanza y voluntad para abrir mercados no ha puesto inversión efectiva de dinero, digo que el sector hizo el resto bastante solito y hoy en día está generando prácticamente 2.500 a 3.000 millones de dólares de ingreso para todo el país". 
Todo es una incógnita por el momento, pero los antecedentes pesan y mucho. Si bien el presidente electo Alberto Fernández se muestra más amigable al sector agropecuario que Cristina Kirchner, son muchas las señales y gestos políticos que también preanuncian una vuelta al pasado, con todo lo que ello significa.
El referente ganadero de CRA y consejero del IPCVA, Dr. José Grimberg, reflexiona en torno a este clima de incertidumbre: "hay recuerdos de lo anterior; esperemos poder seguir trabajando con libertad, para poder comercializar, para poder exportar y que no haya trabas en este sentido".
Según el dirigente, "los ROE, las retenciones y la enorme carga fiscal son errores que hay que corregir; hay que estimular las inversiones porque el productor cuando tiene rentabilidad no duda en invertir y crecer; ojalá que las próximas autoridades lo entiendad; desde nuestra gremial seguiremos defendiendo los intereses de los productores".
Por su parte, Forte completa: "la cadena ganados y carne, yo estoy convencido que sigue teniendo futuro a mediano y largo plazo; no son momentos fáciles porque hay una incertidumbre lógica de la época, pero mi optimismo se basa en que el mundo está demandando carnes y nosotros podemos abastecerlo".
Sin embargo, un ejemplo de esta incertidumbre que rodea al sector, es el caso de la Cuota Hilton y su inédito ritmo de cumplimiento para esta altura del año. Los exportadores están preocupados frente a un eventual cambio en las reglas de juego y pese a que los precios están claramente a la baja en Europa, impulsan las ventas dentro del cupo, al punto de estar casi en un 50% de cumplimiento a principios de noviembre. 
Según datos oficiales, de un total de 29.500 tn para el ciclo 2019/20, en sólo cuatro meses se certificaron 14.373 tn a un valor promedio de 10.500 US$/tn, un 11% menos de precio que la Cuota pasada. Según el sitio especializado Valor Carne, "los embarques continúan firmes, colaborando a la baja del precio promedio en Europa, lo que no sólo afecta a la captura de valor de la Argentina, sino que retrae la oferta de competidores como Uruguay, que muestran un retraso en sus envíos en relación al ciclo anterior" (ver Cuadro 4).
A la hora de explicar este impulso exportador, a la favorable relación del tipo de cambio se suman las dudas sobre las políticas sectoriales que se aplicarán después del diez de diciembre. Cabe destacar que este comportamiento no es exclusivo de las carnes, en las últimas semanas también se verificó un importante avance en las declaraciones de exportación de trigo y maíz.
En el caso de la Hilton, la contracara que se puede dar más adelante es que la necesaria baja de la oferta argentina puede alentar los precios pero ahí el país va a tener poco tonelaje para aprovechar.
Algo similar sucedió con la "Cuota 481" (carne de animales terminados en Feed Lot), la cual "de acuerdo a la información proporcionada por la Unión Europea, a escasos días del inicio del tercer trimestre en curso (18/10/2019) se completó el cupo del período, a la fecha no existe saldo disponible", informó el Consorcio de Exportadores ABC.
"La Subsecretaría de Mercados Agropecuarios informó que durante el mes de septiembre de 2019, nuestro país ha certificado 1.784 toneladas peso producto. En consecuencia, se acumulan dentro del presente ciclo 4.294 toneladas, 10% por encima de lo que se había certificado a septiembre del año pasado. Esta cifra determinaría que nuestro país tuvo una participación del 38% en el tonelaje correspondiente al trimestre julio – septiembre 2019 (11250 toneladas) de la cuota 481, a un precio medio correspondiente a los primeros tres meses del ciclo 2019/20 de 9.544 US$/TN, 9% inferior a igual fecha del ejercicio precedente", comunicó ABC (ver Cuadro 5).

La esperanza
El productor ganadero es obstinado y optimista por naturaleza; el industrial de la carne, gusta de mirar el largo plazo y pensar en grande. Están en una cadena que no les permite el desánimo fácil porque toda inversión es costosa y cada decisión proyecta a cinco o diez años adelante. Por eso son entendibles tanto la preocupación como la esperanza.
"Este Gobierno que ingresa tiene muchas oportunidades por delante –le dice a Nuestro Agro el Dr. Jorge Torelli, industrial frigorífico y vicepresidente del IPCVA-. No tiene prácticamente debilidades en la cadena de ganados y carnes y muchas fortalezas; pero sí hay amenazas por atender como país, el cambio climático, la percepción de los consumidores sobre la ganadería, bienestar animal, y continuar en la senda del crecimiento del stock y el peso de faena; para ello necesitamos financiamiento".
El dirigente de Federación Agraria, Martín Spada, que sufrió en el lapso de un año una inundación y ahora está en sequía, concluye: "en ganadería no se puede cerrar un grifo o abrir otro tan fácilmente; lo nuestro no se puede cambiar de hoy para mañana, por eso ya tenemos demasiado con la volatilidad económica, como para que encima nos digan que habrá más impuestos porque el país está fundido". Y propone: "la única manera de que el sector absorba más impuestos es si lo dejan exportar libremente, entonces los terneros van a seguir yendo al engorde, van a seguir las vacas para comercializar; tenemos esperanza, como siempre la hemos tenido como todo productor que se levanta todas las mañanas y ve salir el sol, sabe que hay un día por delante y lo sigue haciendo".
También desde la ganadería santafesina con epicentro en San Justo, existe una esperanza fundada en la capacidad productiva que tiene el sector: "yo creo que el próximo gobierno debiera entender que no hay mucho para tocar en materia ganadera porque Argentina necesita divisas y nuestro sector puede aportarlas; la producción cárnica, bien posicionada en el mundo, puede traccionar para favorecer eso, por eso personalmente estimo que puede haber alguna modificación de retenciones pero no que se llegue al cierre de las exportaciones como en el pasado", opina Berardo Vignatti, presidente de la Rural sanjustina y referente ganadero de la provincia.
Ya en el terreno de las conclusiones, de este presente promisorio de la cadena y en el contexto de las incertidumbres por el cambio de Gobierno, Forte destacó: "no sabemos qué política agropecuaria va a haber, la sospechamos; algunos somos más optimistas, otros más pesimistas, pero yo espero y voy a trabajar para eso, que los errores del presente y del pasado sirvan como experiencia para no volver a cometerlos". 

ULISES FORTE (IPCVA)
“La cadena de ganados y carnes ha logrado algo que debemos cuidar; lo fundamental de todo esto es, señores gobernantes, que no todo es Estado y tampoco no todo es mercado. Aprendamos de una vez y para siempre que hay que caminar por el medio. Sin interactuar lo público con lo privado, no hay futuro para nadie”. 

MARTÍN SPADA (FAA)
“No estamos en contra de la mesa de los argentinos; pero necesitamos otro tipo de incentivos para desarrollar nuestra actividad. Los terneros que se están empezando a gestar ahora, son los que van a definir la ecuación de Alberto Fernández en su tercer año de mandato. Lo nuestro no se puede cambiar de hoy para mañana”. 

JOSÉ GRIMBERG (CRA)
“Vamos a llegar a 750.000 tn de exportación este año, lo que parecía imposible cuando en 2015 sólo se exportaban 150.000 tn. Creo que luego de este cambio de gobierno, de acuerdo a como se presenta la situación, el país debería seguir en el mismo camino, tratando de exportar y de aumentar la productividad”. 

G. ÁLVAREZ MALDONADO (CONINAGRO)
“No tenemos que volver al pasado restrictivo. Creo que las medidas tomadas en su momento fracasaron, está demostrado. Tenemos que bregar para que haya trabajo, producción y exportaciones para generar las divisas que necesita el país. No solo el agro aportará, el país necesitará de otros sectores como la industria, el comercio exterior, la energía y la minería”.

BERARDO VIGNATTI (CARSFE)
“Argentina es uno de los principales productores de proteína animal y exportadores del mundo. Seguimos creciendo en exportaciones porque el mundo demanda alimentos; tenemos que dejar de pensar un poco en las ideologías de cada Gobierno y empezar a pensar en el crecimiento de las próximas décadas. Hay que discutir cómo vamos a producir para satisfacer esa demanda que le conviene a Argentina”.

JORGE TORELLI (IPCVA)
“Siempre estamos en un escenario complejo en Argentina, ahora ante un cambio de Gobierno. Los que entran deberán solucionar cosas urgentes en lo social pero la ganadería es una de las cosas que funcionan relativamente bien. La cadena está demostrando que sirve al país desde el ingreso de divisas. Ojalá no vuelvan las trabas a la exportación porque quedó demostrado que no sirvieron de mucho”.

RODRIGO TRONCOSO (MAGYP)
“Nos vamos de esta gestión muy contentos por haber trabajado en favor del sector ganadero; creo que hemos gobernando de una forma muy distinta a la del pasado y las Mesas de Competitividad con la presencia del presidente de la Nación son un ejemplo de cómo se deben hacer las políticas para la cadena. Trabajamos mucho en cuestiones estructurales y por supuesto quedan para quien venga”.

Fuente: Nuestro Agro

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