Nota publicada Edición Impresa "Noviembre 2019"
Economía

La Argentina del Centro

Un curioso mapa de color celeste quedó atravesado por una franja amarilla en las últimas elecciones. Caben muchas lecturas políticas sobre la remontada de "Juntos por el Cambio" en la zona más productiva del país. Otro "nuevo" Gobierno.

Seis distritos de los más importantes del país quedaron pintados de amarillo en el mapa electoral de octubre: Capital Federal, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza (ver Infografía Pág. 14).
Esta especie de "Resistencia", a la luz de los resultados que proclamaron a Alberto Fernández como legítimo presidente, se da en provincias donde predomina un perfil de votante que indefectiblemente se puede relacionar a ese interior productivo que en los últimos años ha privilegiado factores que van más allá de la coyuntura económica. Es decir, nadie en su sano juicio puede negar la crisis del país, agravada en el último mandato de Mauricio Macri, pero pese a todo, la mayoría del electorado en estas provincias del centro optó por la continuidad de Cambiemos, en un claro mensaje de contraposición al estilo político del período 2007-2015, en especial a partir del infame enfrentamiento con el sector rural iniciado en 2008 y latente aún en muchos dirigentes de aquel espacio ideológico.
Si uno compara los resultados de las PASO con los registrados el 27 de octubre, advierte rápidamente el crecimiento que ha tenido la fórmula encabezada por el binomio Macri - Pichetto. A la hora de buscar las razones que expliquen ese notable aumento, lógicamente debe mencionarse el "temor de volver al pasado" de aquellos que en los comicios de agosto votaron a otra fuerza y que, en virtud de la gran diferencia, "reperfilaron" su decisión en las generales. 
Pese a esa gran remontada, el oficialismo no logró la hazaña y el 10 de diciembre el presidente Mauricio Macri deberá entregar el mando a Alberto Fernández, una situación impensada hace al menos dos años. 

La hora del consenso
La victoria del "Frente de Todos" dispara interrogantes sobre el rumbo que pueda tomar el país y la mirada hacia el sector productivo, el mismo que supo ser un contricante (por decisión oficial) en aquellos años donde el kirchnerismo logró concentrar un poder inusitado.
Sin embargo, el próximo Gobierno deberá construir consensos. No solo por el escenario sumamente difícil por el cual navega el país, sino porque la mayoría del electorado no lo ha votado, teniendo en cuenta que alcanzó el 48% en las elecciones generales. Y más aún considerando que en el Congreso de la Nación el poder ha quedado perfectamente dividido entre el oficialismo y la oposición.
No hay espacio ni margen para volver al pasado. Los enconos personales y las ideologías deben ser dejadas de lado. El diálogo y el respeto por las instituciones, debieran ser pilares fundamentales de la próxima gestión en virtud de lo expuesto.
Ni el recordado "vamos por todo" ni cierto espíritu revanchista que reflejan algunos personajes emparentados con la fuerza ganadora, deben tener cabida en el próximo mandato. Así lo piensa y siente también el sector productivo, que está preparado para responder y colaborar en la generación de divisas que el país necesita, en tanto y en cuanto los agravios queden en el pasado. 

Fuente: Nuestro Agro

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